Cuicoterapia

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lunes, 22 de diciembre de 2014

Cuicoterapia, el libro: reacciones de cuicos

Desde que apareció mi libro, y en realidad mucho antes, desde que lo empecé a escribir (bueno, no fue tanto antes tampoco), mi círculo de familiares y amigos, la gran mayoría cuicos de diferentes tipos, me han hecho sus comentarios y reacciones.

Así por ejemplo (en el libro, cada tipo de cuico tiene su ilustración, aquí pongo algunas. Las ilustraciones son de Alvaro López, http://www.mutante.tv )

Un cuico agrónomo, ya mayor, me dijo que el título de ese tipo de cuico debería haber sido “cuico agricultor” porque “los que estudiaron agronomía no son necesariamente como nosotthros (los verdaderos cuicos agricultores)”. Otro cuico agrónomo, joven, me dice que ya no existen de esos cuicos agrónomos tan “apatronados”, que ya están en retirada, que ahora son mucho más “normales”. Pero yo lo veo y esa deferencia con los inquilinos sigue intacta.  

Los cacos, 100% hinchas, muy orgullosos y además muy chochos de contarle a sus otros amigos caco que conocen a la autora de Cuicoterapia. Ven que los contactos de los caco son más limitados, y dadas las circunstancias, pasé a ser un “contacto deseable”. De hecho a una amiga caco, una vecina (recuerden que son muy cercanos con sus vecinos) le dijo que no podía ser que ella fuera amiga mía, si no teníamos nada que ver. Caco clasista no más. Y lo digo aquí en público: caco vecina de mi gran amiga caco: sí, ¡¡¡somos muy amigas!!! #inyourface


Los CME (clase media emergente, para los que no han leído el libro) están siguiendo atentamente cada entrevista y reportaje relacionado con el libro, probablemente tratando de aprender y conocer más la realidad cuica para poder imitarla de mejor manera. Creo que vamos a empezar a ver CME hablando de anteojos en vez de lentes en un corto plazo. Y probablemente ahí va a ser cuando los cuicos empiecen a hablar de lentes ja ja ja.



Los cuicos seduc, con su estilo siempre tan amable y educado, me han felicitado con hartos signos de exclamación, usando términos como “seca!!!!!!!” “te pasaste!!!!!!”. Muy amorosas, debo decirlo. Otros seduc han sido un poco más reservados para sus comentarios, probablemente porque les “duele” un poco mi burla. Uno me dijo “estoy “pensando” comprar tu libro”. Probablemente hay un conflicto interno en él, entre poder reírse de su especie, o ver, con estupor, cómo se revelan las intimidades seduc. A los cuicos pernos les pasa parecido, se ríen mucho, pero mantienen algo de reserva también. Yo creo que tienen sentimientos encontrados: por un lado están felices que me vaya bien con mi libro, y lo encuentran divertido y todo, pero por otro lado también hay un cierto resquemor de leer cosas de su intimidad y “trancas”.  

Las cuicas clueless, adivinen: obvio que ni idea del blog, ni del libro, ni de nada. En un ataque de autobombo, y rompiendo mi ley de no-hablar-de-cosas-extracolegiales-en-los-whatsapp-de-los-cursos-de-los-niños”, mandé información para promover mi libro. Y, por supuesto, las clueless saltaron con un “¿qué? ¿Cómo? ¿Escribiste un libro? ¿Y de qué se trata?”. Por supuesto, las empoderadas ya estaban totalmente enteradas, vía redes sociales probablemente, o gente de su oficina. Las besis, en el fondo no se interesaron mucho. Tal vez si el libro hubiera tratado de anécdotas colegiales, les habría interesado más. Las naif un poco como las clueless, sin cachar mucho, pero muy tiernas, celebrando mi logro.



Las viejas cuicas en general han sido muy hinchas, para ellas es lo máximo esto de ver descrito todo lo que ellas siempre han sabido y aplicado. Al fin alguien que las entienda, no sólo por la descripción de ellas mismas (eso no les gustó tanto), sino por este mundo cuico que ellas tanto protegen y defienden. He recibido comentarios de la talla de “genia”. Jaajajaja.


El cuico consolidado, con un somero “buena”, y anormalmente preocupado de las ventas. Al punto de preguntarme diariamente “¿cómo van las ventas, has sabido algo?”. No saben que aunque venda toda la 1° edición y aunque salgan varias más, no me “forraría”, que es lo que ellos se deben imaginar. Más allá de eso, su interés es limitado.


El cuico progre. Uf.  La gran mayoría de los cuicos progre se han tomado este asunto “a bien”. Pero la verdad es que casi ninguno se reconoce como progre. Yo creo que les da como “pudor” reconocer que son tan onderos. Siempre es: “conozco a tantos así”. Pero nunca se asumen como tales. El caso más curioso es de una cuica progre, que definitivamente me quitó el saludo. No estoy exagerando. ¿La razón? Entre los nombres de niños progres, estaba el de su hija y el de hijos de otras amigas de ella (y ex mías, al parecer). La verdad es que ha sido el momento más incómodo ese de saludar a esta persona y que se quede tiesa como momia, sin mirarme, sin emitir sonido ni hacer movimiento. Nunca me había pasado, les juro. Pero bueno, así es la vida, ¡¡no se le puede caer bien a todo el mundo!!



En general, todo el cuiquerío ha tenido una buena reacción ante el blog y ante el libro. De hecho, muchos se declaran “fan” o “fans” jaja. Yo pienso que a todos nos gusta sentirnos parte de algo, sentirnos “normales”, al menos a nosotros los chilenos que somos por definición inseguros. Ya, obvio que muchos van a saltar diciendo que él/ella no, que le da lo mismo y que se siente súper seguro. OK, se los concedo, pero en el fondo del corazón igual es rico sentirse identificado con algo, como que da una sensación de pertenencia. Pensaba en Los 80, al final yo creo que una parte del éxito fue la producción, el cuidado de los detalles, de que todos dijimos “oh, yo tenía ese mismo cuadro/decoración, etc.”. No quiero ni tratar de ponerme a la altura de Los 80, pero al final es lo cotidiano lo que nos hace “click”.


Y como autobombo final, les cuento que en poco más de 1 semana en librerías, Cuicoterapia está en el lugar 8 y 7 del ránking de La Tercera y El Mercurio (respectivamente), de libros más vendidos de la semana. ¡¡Asique a comprarlo antes que se agote!!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Cuicoterapia, el libro

Queridos todos, 
con mucho orgullo les cuento que mi libro Cuicoterapia ya está listo, sale a la venta el fin de semana del 6-8 diciembre. Ustedes, fieles (o no tan fieles) lectores del blog son una parte importante de que este libro haya salido a la luz, con sus comentarios y visitas, asique muchas gracias a todos!! Como adelanto, la tapa y contratapa:




Estará a la venta en las principales librerías, ya que la Editorial es Planeta, muy grande y con muy buena distribución!!
También estará disponible como EBOOK!!!
El libro tiene más del doble del contenido del blog, con al menos 7 tipos "inéditos" y conceptos generales de todos los cuicos que no se han tratado en el blog. 
¡¡¡Un imperdible este verano!!!

¡¡Compren su copia antes que se agote!!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Redset

(Entrada Comunidad Ecológica de Peñalolén)

Aunque parezca difícil de creer, hay una facción (menor) del cuiquerío que es “roja”. No demócrata cristianos ni nada de eso intermedio. Lisa y llanamente ROJOS. Probablemente militaron en el MIR o el MAPU o alguno de esos movimientos de izquierda que eran para más cuicos. Son 100% de izquierda. Al menos en términos políticos. Estos son los "red set", "izquierda caviar" (que viene del francés, "gauche caviar") o "whiskierda".

Pero son cuicos. El redset no vive en cualquier lado. Al redset le gusta la naturaleza, la tranquilidad, el aislamiento, los espacios grandes. Tienen algunos reductos muy marcados: El Arrayán, La Reina (cerca del "Country", casas Castillo Velasco, que son como las Ley Pereira para los cuicos progre), Peñalolén (Comunidad Ecológica) y La Florida alta (Lo Cañas) y el Cajón del Maipo.

El redset, por definición, rechaza la “pulcritud”. Por eso nunca jamás usan terno (si llegaran a usar, por alguna razón muy especial, nunca va a ser un terno tradicional con camisa de color tradicional y corbata de color tradicional o zapatos tradicionales). Al redset le gusta ser chascón. Siempre tienen barba. El pelo un poco largo los hombres, un poco desordenado. Las mujeres siempre se ven un poco chasconas. No se tiñen el pelo, por lo que es muy común ver mujeres del redset de menos de 50 (o 40!) con el pelo blanco. Largo, ruliento, blanco. Un clásico. Las mujeres no se arreglan mucho, siempre a cara lavada, las uñas sin pintar. No es que sean descuidadas, pero son “tonteras” para ellas. Usan vestidos o polleras largas, una cosa media hippie. La cuica redset no se preocupa de combinar la ropa, para ella lo más importante es lo natural del material y la comodidad.Compran ropa en sus viajes o se las mandan a hacer. Un referente del redset es María Inés Solimano, que hace vestidos de novia o cualquier tipo de vestidos especialmente pensados para el redset, tejidos a palillos por unas artesanas de Tongoy.  En el fondo el redset es una suerte de neo-hippie (ya sabemos que los hippies originales de USA eran cuicos rebeldes. Estos son como esos).

Sus casas siempre son bien “choras”. Una arquitectura extraña, mucho ladrillo o viga a la vista, piso batuco, seguramente los que han construido hace poco contrataron a Sergio Andrade (arquitecto conocido por el redset, aunque algunos no tan “red” también lo han contratado, supe). Están llenas de adornos y cosas raras. Obvio que los sofá del living van a tener alguna manta de alpaca o similar, traída de San Pedro de Atacama o de Cusco. La decoración tiene harto cachivache, pero no cualquiera, sino cosas entretenidas, antigüedades, objetos recolectados en algún paseo por el sur (comprado a algún artesano local), cosas traídas de sus viajes por el mundo. Las cocinas siempre son medias “campestres”. Cerámica azul y piso rojo, con muebles de madera. O tal vez cerámica celeste y piso blanco con negro. Las ollas colgando del techo. Un caos estudiado. Porque son cuicos finalmente, son “desarreglados”, pero no sacrifican calidad. Cuidadosamente “desastrosos”, se podría decir. Parecen descuidados, pero todo está pensado así, no es casual que sus casas sean así, con grandes jardines, pero jamás cuidados tipo “palacio de Versalles”. Todo lo contrario, mucho árbol nativo, plantas del sector, poco pasto, más bien algo más boscoso. Obviamente tienen su propia huerta, el “autocultivo” como le llaman algunos (ya sabemos qué tipo de planta se podría encontrar ahí), todo muy orgánico, nada de fertilizantes artificiales.

Siempre tienen grandes bibliotecas, porque son muy cultos y lectores. Les interesa mucho la literatura. Pero no es que uno se vaya a encontrar con un libro de Pilar Sordo. Jamás. Son cosas elevadas: autores franceses (les mata “La France”) como Foucault o Bourdieu, alemanes de la escuela de Frankfurt como Marcuse o Habermas, o quién sabe qué escritores que el resto de los mortales ni siquiera hemos escuchado nombrar (autores ingleses no, porque tienen teorías muy “liberales”). Por supuesto después los citan en sus reuniones sociales. Para el redset es fundamental demostrar sus conocimientos en sociedad. Es muy difícil (imposible) contradecirlos, porque siempre van a sacar a relucir algún autor que tiene alguna teoría que avala lo que está diciendo.

La cultura es fundamental para ellos, ser doctos, ilustrados. Estudian mucho, generalmente tienen postgrados (ojalá doctorados), en el extranjero, obvio. Saben de muchas cosas, y generalmente se dedican a temas ecológicos, medioambientales, políticas públicas o cualquier cosa que pueda ser un “aporte” para la sociedad y donde puedan poner en práctica sus múltiples conocimientos.

Al redset se le puede encontrar en el Sátira (en la Plaza San Enrique) que curiosamente tiene de decoración una biblioteca con libros. A los del lado sur les gusta el Kahuín (ex-Pub La Rosa, con música en vivo de Santiago del Nuevo Extremo, Quilapayún, Manuel García y otros de ese estilo. El bar The Clinic y el Liguria, aunque son bien taquilleros, igual son redset-friendly. Obvio que van a La Piojera y El Hoyo. También salen a comer rico, a La Petite France, el Baco o al Rívoli. 
Al redset le gusta tomar vino. Vinos buenos, obvio. O bajativos. Tal vez un buen whisky, tal vez algún licor hecho artesanalmente por ellos mismos o algún vecino o conocido, usando productos de su huerta. Son redset, ¡pero les gusta lo bueno!

La vida del redset es muy “european style”. De hecho conocen Europa como la palma de su mano. Ya sea porque los exiliaron o se “fueron” para la dictadura, ya sea porque fue a estudiar afuera algún doctorado, ya sea porque se va de viaje no más. Al redset le mata Europa, pero la Europa culta, nada de ir a la Torre Eiffel, ni al Louvre (seguro que los conocen, pero no hablan de eso). Obviamente conocen museos especiales dedicados quizás a la vida y obra de alguno de los autores que les gustan, restoranes especiales (nada de baratos, obvio), cafecitos especiales. Tienen una particular afición por Europa del Este (bah, q raro) y conocen los lugares más recónditos, siempre que tengan alguna huella cultural importante.

Por supuesto el redset desprecia el capitalismo, los malls son una tortura para ellos (es muy poco probable que vayan a uno). Jamás ponen un pie en La Dehesa, que es como el infierno en la tierra para los redset. Ellos están por el comercio justo, por la huerta orgánica, por la vida sana, la vida de barrio. Igual tienen sus ricos autos, 4X4, Volvo, nunca Mercedes o BMW eso sí. Pero les matan los autos. 

Si hacen deporte, es del tipo andinismo, escalada libre, o cosas así medias extremas, medias “wild”. No tienen problema en experimentar cosas diferentes, salir de la rutina, vivir emociones extremas.

Tienen una gran afición por las “etnias” también. Seguramente han ido a India, o tal vez a África, donde se empaparon de la cultura del país, y seguramente trajeron una máscara o una flauta o algún artilugio de esa cultura que exhiben orgullosamente en su living. La cultura latinoamericana también les llama poderosamente la atención, probablemente han visitado alguna “tribu” amazónica donde tal vez les dieron algún “elíxir” (a.k.a. droga) muy increíble que los hizo conectarse con la diosa madre de la tribu o han ido mochileando por todo Centroamérica, comiendo con los locales y durmiendo a la intemperie tal vez, como para entender la forma de vida de estas “personas”.

Al redset le gusta la playa, pero no cualquier playa. Tiene que tener ese toque “rústico”, ese toque “local”. Tongoy es un lugar muy de redset, tal vez Bahía Inglesa, o un recorrido por playas “vírgenes” del Norte. Por supuesto Tunquén, que es como el paraíso del redset. Casas no muy cerca entre ellas, con buena vista, poca modernidad, todo muy rural y agreste, donde pueden desconectarse y tener largas tertulias con sus congéneres. A otros les gusta Cartagena o Las Cruces, algo bien popular, obvio, pero no es que vayan a la playa a juntarse con el “rasquerío”, sino que van durante el año y ahí dan rienda suelta a sus escritos, pensamientos y lectura. También les gusta el sur bien sur. Tipo carretera austral, puede que hagan un viaje para ir a pescar o a pensar o a buscar tal vez una planta especial para hacer algún licor o palos para construir una cava, algo bien rebuscado.


A los hijos obviamente los meten en colegios como el Altamira, Latino(americano) Cordillera, La Girouette, Alianza Francesa, y algunos Waldorf como el Giordano Bruno o el Rudolf Steiner (favorito de los de la Comunidad Ecológica de Peñalolén). En estps colegios el uso de uniforme es bastante limitado (qué tercermundista y facho uniformarse) y tienen sistemas educativos más acorde a sus creencias, no tan estructurados ni con tanto horario ni cosa capitalista. Se permiten pelos de colores, piercing, tatuajes, cualquier tipo de "expresión" que necesite tener el adolescente. Lo importante es no restringirlos para no limitar su creatividad y potencial de desarrollo.

Lo curioso, o no tan curioso, es que al final siempre se aglutinan entre ellos, eligen los mismos barrios, los mismos colegios para los hijos, los mismos lugares de veraneo. Como todos los cuicos, se mueven en masa dentro de su submundo, por mucho que les guste la naturaleza y desprecien a los otros cuicos “capitalistas”, finalmente usan la misma lógica que los otros cuicos: se juntan entre ellos, tienen sus propios códigos y se detectan a kilómetros de distancia. Cuico redset será, pero el cuiquerío no se lo quita nadie. 

jueves, 24 de julio de 2014

POST EXTRA: Conózcanme, trolls



Para todos los que especulan y consideran que la forma que me veo hace alguna diferencia en lo que escribo: soy alta, bien alta. De esas altas que quedan siempre 5 cm más altas que el 99% de los hombres chilenos. Estoy con sobrepeso, bastante sobrepeso. Claro que ahora ya estoy bajando (espero!), pero igual soy regordeta. Mi cara es un óvalo. Un gran y perfecto óvalo. Mis ojos son café. Café claro, pero café al fin. Chicos y caídos, o sea tengo cara de pena aunque esté muerta de la risa, por más que me encrespe las pestañas, me delinee los ojos, me eche rimmel o lo que sea. Cara de pena y ojos chinos. No me salen ojeras. Me salen bolsas. Mega bolsas debajo de los ojos y en los párpados cuando tengo sueño. O sea, siempre. Sufrí durante toda mi adolescencia de acné severa. No había Roacnetán en esa época, asique por más dermatólogos que fui, siempre estaban mis pimpollos asomados. Tengo 36 y todavía tengo espinillas esporádicas. Tengo piernas largas, bien largas, es casi lo único bueno que me va quedando. Un mega poto. MEGA poto. Es como tener una persona adicional que camina a mis espaldas. Mi guata es enorme. Enorme en serio. Del tipo de-cuántos-meses-de-embarazo-estás enorme. Mi pelo es de un constante frizz-casi-ondulado-casi-liso que no hay forma que se vea ordenado. 

Mi voz es gorda. GORDA. Es una voz de gorda. Como gangosa, como inflada, como que tuviera grasa en la garganta. Voz gorda. Un día que me escuchen entenderán lo que es una voz gorda. Hablo muy rápido. Muy, muy rápido. Sobre todo cuando estoy acelerada. Y vivo acelerada. 

Soy desordenada e inconstante. No logro hacer un menú semanal en mi casa más de 3 semanas seguidas. Se me olvida y me da lata. Mi cartera siempre tiene mil millones de boletas y papeles arrugados. Mi auto tiene botellas vacías y otras tantas boletas, junto con restos de galletas que dejan los niños, y quizás alguna zapatilla perdida. 

Tengo buenas amigas, de todo tipo. Amigas seduc, amigas progre (no tantas de esas, soy demasiado perna), amigas consolidadas, besis, empoderadas, clueless y algunas híbridas y otras caco. También algunas supremas que me dan datos valiosísimos. Tengo muy buena memoria y capacidad de asociación, asique "ubico" a mucha gente, que no tiene idea que yo existo. También observo y analizo mucho. 

Me río harto, me encanta reírme. Creo que mi risa no es tan macabra. Creo, no lo he comprobado científicamente porque no resisto escucharme o verme en grabaciones/videos (caseros, obvio). Y como me río harto, de quién más me río es de mi misma. De mis defectos, de mi torpeza (no hay día que no me pegue en la cabeza o bote algo o rompa algo), de mi cara de óvalo o falta de pera. De mi “cuadradez” o de mi excesivo “pudor” para escuchar/ver cosas de sexo. De lo perna que soy. Antes sufría. A veces sufro un poco todavía. Pero más que todo me río. Y postear esto es la mejor forma de reírme de mí. Y también de ustedes. Sí. Todos ustedes que se amargan y se enojan y me insultan y se ofenden. Yo no ofendo a nadie. Me río, me burlo, de todos y de nadie. De mí y de mis hermanos y de mis hijos y de mi marido y de mis papás y de mis amigos. 

Puedo tener muchas pifias, muchos defectos y muchas cosas malas. Soy exagerada también (seguramente mi cara no es un perfecto óvalo. Puede tener algún lado asimétrico). Pero amargada sí que no soy. Resentida tampoco. A veces me da envidia le gente flaca, lo confieso, pero no por eso las voy a atacar ni insultar (aunque piense que es una maldita yegua por ser tan regia ja ja ja). 

No soy cuica suprema ni mucho menos, tengo cosas de cuica y tal vez otras no tanto. No sé si eso me hace más o menos digna de escribir el blog. Pero como dije desde un principio, este blog es MI punto de vista, si a alguien no le gusta, vaya y haga su propio blog. Yo me río y lo paso bien escribiéndolo. Ese es mi objetivo. Y por último, si hay tantos ofendidos, creo que le di en el clavo ¿¿o no??

lunes, 21 de julio de 2014

El cuico sub-25


Los cuicos sub-25 no son necesariamente menores de 25, pero en algún punto hay que hacer el corte. Son los “pendejos cuicos”, esos que todavía están en la universidad, o recién trabajando. Esos que no se han casado, que carretean y que son la envidia de todos los que tenemos 10 (o más) años que ellos.

Obviamente en el cuiquerío sub-25 hay subtipos y estilos de los cuales escasamente tengo noción, pero sí he observado comportamientos y conductas que me llaman la atención a nivel general, sin entrar en detalles de las “tribus” que pueden convivir en ese submundo de pendex.

El cuiquerío sub-25, ya sabemos, es infinitamente más poderoso (en términos económicos) que el cuiquerío sub-25 de los años 90 (para qué decir de los anteriores). Si en los 90 los pendejos cuicos tenían con cueva un Corsa o algún auto viejo compartido entre hermanos, ahora mínimo tienen un Mazda 3 o un Gran Vitara, incluso un Volvo C30, que les regalan nuevo, obvio, y que probablemente cambien al menos una vez en su periodo universitario. Por supuesto con aire acondicionado, frenos ABS, cierre centralizado, alzavidrios eléctrico, y todo tipo de artilugios que un cuico sub-25 de los 90 ni siquiera podía soñar (ok, hablo a título personal).

El cuico sub-25 recibe mesada, sí. Pero mucho cuico sub-25 dispone también de la tarjeta de crédito de su papá, para “emergencias”. Emergencias que pueden ir desde “un chaleco demasiado bonito que tenía que comprarme” hasta “remedios”, hasta copete. Por lo tanto el cuico sub-25 no anda comprando esas promos de pisco Capel y Coca-Cola, que horror. Obvio que toman piscola. Pero con pisco Mistral de 40°, mínimo. Nada de andar haciendo asados de vidrio ni un “pre” (carrete antes del carrete) con poca cosa. Obvio que tiene que haber buenos tragos, rica comida, por ejemplo sushi, por ejemplo un rico aperitivo con provoleta, nada de pizza por favor!!. El cuico sub-25 no sabe de pellejerías (el cuico sub-25 de los 90 tampoco, pero convengamos que los asados eran con abastero, y no lomo vetado como ahora).

Al cuico sub-25 le gusta comprar por Internet. Ropa (en el caso de las mujeres), implementos deportivos o musicales o lo que sea “que es mucho más barato en EEUU, se lo mandai a cualquier persona que vaya y te lo trae” (porque para ellos es muy normal que la gente vaya a EEUU). De hecho le encanta invertir en implementos: bicicletas top, snowboard o wakeboard increíbles, la GoPro que descubrieron hace como 3 años, lo que sea que es obviamente mucho más barato en EEUU (en vez de 1000 dólares vale sólo 600, una ganga!).

En los 90, el cuico sub-25 iba de vacaciones al sur o al norte, a “mochilear”. Podía ser incluso que se le acabara la plata y tuviera que llamar al papá (vía teléfono público) para que le mandara más vía Chileexpress (si igual era cuico, no es que tuviera que ratonear tampoco). El gran viaje del cuico sub-25 en esa época era a Macchu Picchu en vacaciones de invierno o verano. Con el tiempo se puso de moda ir a Brasil, y sería. Saliendo de la universidad, sí se daban el lujo de ir un par de meses a recorrer Europa, algo así como “el último viaje” antes de ponerse a trabajar. En cambio ahora, el cuico sub-25 no concibe sus vacaciones sin viajar (y por vacaciones incluyo las de verano Y de invierno, no son excluyentes). En grupos grandes, recorren distintos lugares de Sudamérica o Centroamérica según lo que esté de moda ese verano. Un año es Ecuador y sus playas, otro año Colombia, otro año Perú, después vuelta a Ecuador y así. Y allá se encuentran con otros grupos de cuicos sub-25, y así se genera un gran carrete cuico en la mitad de la selva o tal vez en alguna playa ecuatoriana. No satisfechos con esos lugares, pueden también decidir ir al Sudeste Asiático, algo relajado, “cerquita”, total “es súper barato allá”. Y allá se encuentran también grupetes de cuicos sub-25. Europa ya es casi demasiado básico para ellos, algo así como un destino “base” para desde ahí partir a otros destinos más exóticos como el ya mencionado sudeste asiático, o ta vez el Medio Oriente, Sudáfrica o quién sabe dónde. El cielo es el límite (casi literal).

Obviamente ahora el cuico sub-25 es híper conectado (bueno, todos los somos) y probablemente gracias a eso saben dónde partir cada vez. Pero igual se me hace sumamente llamativa esa “mano invisible” del cuiquerío sub-25 que determina los lugares de moda para ir de viaje, o para carretear el 18. No puedo entender cómo todo el cuiquerío sub-25 sabe que un año las “fondas” van a estar en Curanipe, al otro en Pichidangui, al otro en Pichilemu, al otro en Maitencillo. Cómo lo hacen, es un misterio para mí. Antes el cuiquerío iba siempre a las fondas de Concon o a las de Santa Cruz. Año tras año. Pero ahora no. Cada año un nuevo destino. Pobre del perdido que parta al mismo lugar del año anterior. Cagó. Seguro no se encuentra con ningún otro cuico. Es lo mismo de los viajes del verano. Por qué un año van todos a Ecuador, y al año siguiente todos a Colombia. De alguna manera, y como en todo el cuiquerío, el cuico sub-25 se mueve en masa. Las cosas se ponen de moda y allá parte todo el cuiquerío sub-25. Porque muy siglo XXI, muy liberales, muy inclusivos estarán, pero al final igual siguen buscándose y siguiendo los códigos tácitos del resto del cuiquerío sub-25.
Claro que el cuico sub-25 tiene matices, modernidades respecto a las generaciones anteriores. Por ejemplo, el cuico sub-25 es mucho más abierto para hablar de las cosas. No tiene ningún problema en contar que se fuma sus cañitos, o que se metió (metió = acostó = tiró, alguno de esos sinónimos) con tal o cual persona, tienen mucho menos temas tabúes que hace unos años. Probablemente hacen lo mismo que sus antecesores, sólo que lo cuentan más. Son menos discriminadores también ("algo" menos, seamos realistas). Se cuida mucho más que las generaciones anteriores, porque sabe que es muy mal visto parecer tan cuico y tan conservador. Es posible que tenga amigos no (tan) cuicos. Es posible. Pero igual se siguen reconociendo entre ellos, eso es innegable. Tal vez no les importe tanto como antes, tal vez tengan menos “reglas” que los cuicos anteriores, pero igual saben perfectamente si alguien es cuico, un poco cuico, no tan cuico, un poco flaite o francamente flaite. Aunque lo reconozcan sólo con unos pocos (o no tan pocos) copetes en el cuerpo.

El cuico sub-25 es carretero, muy carretero. Bueno, todos lo hemos sido. Pero este cuico sub-25 es buenazo para tener accidentes. En auto, en mochas, en lo que sea. Siempre hay uno o más de un cuico (hombre o mujer) en la UTI de la Clínica Alemana o Las Condes, porque chocó, porque le “sacaron la cresta”, porque nadie sabe bien lo que le pasó, pero está todo fracturado. Y a todas horas se pueden ver hordas de cuicos sub-25 en la sala de espera visitando al accidentado. Tal vez antes era igual, pero tengo la sensación que ahora hay más, probablemente porque más tienen autos, porque tienen más plata disponible, quien sabe por qué.  


En general el cuico sub-25 tiene pocos límites. Sale cuando quiere (los martes es un día muy habitual de salida por ejemplo), viaja donde quiere, compra lo que quiere, estudia cuando quiere. Parecieran ser unos pelmazos, y algunos efectivamente lo son. Pero es el mundo que les tocó conocer, y después pasa el tiempo, se casan, tienen hijos, y ven que ya no son tan libres. Y logran madurar. La mayoría de las veces. Y otros pocos se convierten en pelmazos consolidados (ja ja). 

P.D.: OK. Me van a llegar bombardeos de comentarios de cuicos sub-25 tildándome de amargada, vieja, y un cuanto hay de insultos. Ríanse de sí mismos no más, no es para amargarse!! No quiero ofender a nadie ok????

viernes, 27 de junio de 2014

El cuico supremo








El cuico supremo es “the real” gente linda. Hombres, mujeres y niños supremos. Todos lindos. Todos de revista. De hecho son los que salen en la vida social de las revistas y diarios, tipo la ED, Vida Social de El Mercurio o la Tendencias de La Tercera.

Su cuiquería es mucho más profunda (o elevada) que la de cualquier cuico. Son el primer eslabón de la cadena de cuicos. Son tan cuicos que ni siquiera necesitan ser arrogantes. La cuiquería les sale por los poros. Irradian glamour. Destacan solos. Ni siquiera necesitan ponerles nombres rebuscados a los hijos, con un Diego, Martín, Tomás, Catalina,  o Trinidad basta. Como mucho Mateo. El resto lo hace su “supremismo”.

El cuico supremo puede encontrarse en diversos colegios, dependiendo un poco del subtipo que sea (supremo progre, supremo seduc, supremo agrónomo, etc.), pero sí hay una concentración mayor de cuico supremo en el San Benito, Villa María y Verbo (Divino, se entiende).

El cuico supremo no tiene parientes pobres, porque normalmente se casan entre ellos, o como mucho, con algún cuico no supremo. Pero siempre cuicos. No es raro que un cuico supremo tenga un antepasado presidente (de la época en que los presidentes eran realmente cuicos) tipo Manuel Montt o Aníbal Pinto o José Joaquín Prieto.

El cuico supremo es muy preocupado de los "más necesitados", seguramente tienen a su "nanita" de toda la vida, incluso puede que viva un hijo de la "nanita" en la casa con ellos. No lo hace tampoco en un afán de lucirse, todo lo contrario, a ellos les parece de lo más natural y lógico ser amable con todo el mundo, para qué andar poniendo "la pata encima". Ellos saben que eso es de "rotos" (aunque jamás digan esa palabra en público). Son "gente", en el más amplio sentido de la palabra, y con un sentido social bastante arraigado. El cuico supremo tiende a ser más RN o DC que UDI.

El cuico supremo es achoclonado, su familia suprema es enorme y obviamente hacen una “Pascua (a.k.a. Navidad) de los XX (inserte apellido de familia suprema en las XX)” en la casa de la matriarca o el patriarca (que obviamente tienen una casa preciosa, nada de departamento cayéndose a pedazos en Providencia como puede ser el caso de otros abuelos cuicos no supremos). Obviamente hacen un pesebre vivo, con el (bis)nieto más chico haciendo de Jesús (que obviamente es lindo como de revista, ya sabemos). Obviamente todas las niñitas vestidas de blanco, sobrias, nada de rococó, pero preciosas. Posiblemente si son cuicos supremos agrónomos, esa celebración se hace en la casa centenaria del fundo que obviamente está impecable. Sobrio, pero impecable.

En general, además de la Navidad, al cuico supremo le encantan las celebraciones familiares de esas grandes, esas que celebran los 50 años de casados de los abuelos, los 65 años del papá, los 30 años de la nueva casa del campo, lo que sea. Nada le gusta más al cuico supremo que estar con toda la familia, tíos, primos, abuelos, todos. El cuico supremo es seguramente el que “inventó” el concepto de los “viajes familiares”. Esos viajes de 30 ó 50 personas, inolvidables, de antología, que ahora es tan común en el cuiquerío. Porque el cuico supremo es así, a él se le ocurre algo y el resto del cuiquerío lo imita.

Son socios de clubes, pero de los tradicionales, como el Polo o el Club de Golf Los Leones, o las Rocas de Santo Domingo. Nada de Hacienda Santa Martina ni otros clubes “advenedizos”. Estos cuicos supremos llevan generaciones siendo socios de esos clubes, llevan generaciones veraneando en Zapallar o en Santo Domingo. Tal vez en lugares distintos: sé de cuicos supremos que han veraneado “toda su vida” en Guanaqueros, Caldera, Los Vilos, incluso en Hornitos (y todos sabemos quiénes son). O tal vez encuentren nuevos lugares para veranear, como Huentelauquén, el nuevo must del cuico supremo.

Son innovadores, sí, pero no en un afán “separatista-del-resto-de-los-cuicos” como los cuicos progre, sino porque les dan ganas. De alguna manera son más libres que el resto de los cuicos. Porque son tan cuicos, que no es tema para ellos. Su cuiquería no está cuestionada, por eso se pueden tomar libertades. Incluso se pueden dar el lujo de tener conductas “no cuicas” como “ser payasos”, cantar karaoke (como los caco, por ejemplo), hacer show en los matrimonios, porque su cuiquez nunca va a estar en juego. Si un cuico supremo dice alguna palabra “incorrecta” (para el cuiquerío), el resto del cuiquerío va a entender que lo dice en broma o definitivamente esa palabra la va a adoptar el resto del cuiquerío. Es muy probable que la palabra “cine” la haya empezado a decir el cuico supremo antes que el resto de los cuicos. 

El cuico supremo es híper ultra viajado, mucho más que el resto del cuiquerío, pero no hace alarde de sus viajes. Conoce obviamente lugares muy exóticos (si por exóticos piensan en el Sudeste Asiático, en serio no conocen a los cuicos supremos), han probado las comidas más raras, y tienen sus destinos regalones como Nueva York, que conocen como la palma de su mano, donde no van a ver un musical (porque ya los conocen todos), sino a la Ópera en el MET. Donde probablemente ni pisan cosas tan obvias como el Central Park, sino que se sienten más a gusto en el Meatpacking o su adorado SoHo.

El cuico supremo tiene buen gusto en el alma, por lo que sus casas son siempre preciosas (de revista), aunque te cuenten que pusieron algo por aquí y por allá, que eso lo compraron en el Homecenter y eso otro en una venta de garage o en algún bazar (la cuica suprema es la que inventó esto de los bazares, tan de moda últimamente). Al cuico supremo no le complica la decoración, le sale fácil. Igual que vestirse. Se ponga lo que se ponga, se va a ver bien. Seguramente fueron las cuicas supremas las que partieron comprándose zapatos (y ropa) en el Líder (práctica tan arraigada en el cuiquerío hoy en día). No tienen ningún problema en combinar esa ropa del Líder con algo traído del Gran Bazar de Estambul y mezclado con algo de alguna tienda de Facebook (otra tendencia que partió con las cuicas supremas). En el cuico supremo aplica el dicho “aunque la mona se vista de seda, mona queda”, pero al revés.

Todos los cuicos son buenos para los “datos”. Pero los cuicos supremos son el “origen de los datos”. Ellos son los que descubren los datos y los “chorrean” al resto del cuiquerío (porque no son egoístas). Ellos descubrieron al maestro que les hace los muebles a Urbanito, las mudanzas El Hombre, la señora que trabajó para las tortas de La Serena, pero ahora las hace ella sola (y más baratas) (Ya, si sé que quieren el dato. Tienen que conocer a un cuico supremo para que se los dé).

Todos los cuicos manejan redes de contacto. Pues bien, el cuico supremo es EL contacto que el resto del cuiquerío quiere tener. Tener de contacto a un cuico supremo abre muchas puertas. El cuico supremo puede conocer a personajes tan disímiles como don Francisco, un cura tipo Felipe Berríos (del que hablan como “Felipe”), alguien como Mauricio Larraín (al que tratan de Mauricio o tal vez Mauro) o a Don Rogelio, el verdulero de Luis Pasteur, ahí donde están Las Rosas Chicas. El cuico supremo no discrimina. Cualquier contacto que pueda ser potencialmente útil le sirve. El cuico supremo es como el director de orquesta de los cuicos, ellos son los que mueven los hilos del mundo cuico. Ellos pueden “levantar” un restorán (pensemos en el Margó, por ejemplo) o un café, pueden hacer conocido a un postre (pensemos en el Tres Leches de la Laura R, ya conocido hasta por los cacos), lo que sea.



El cuico supremo, en el fondo, va varios pasos más adelante que el resto del cuiquerío, no en términos “progre” (aunque puede existir la combinación supremo-progre), sino porque su cuiquería viene de varias generaciones antes que el resto, y eso los hace marcar la pauta dentro del cuiquerío. Son los “trendsetter” de los cuicos. La cabeza de la pirámide cuica.


P.D.: Si quiere comentar que en realidad esto es una estupidez y que no hay gente de “alcurnia” porque todos los que llegaron a Chile eran unos muertos de hambre y que estos post en nada contribuyen a hacer de Chile un país más equitativo y justo, y que por culpa de gente amargada como yo es que este país está como está y todas esas cosas…AHORRÉSELO. Vaya y haga su propio blog o libro o mande una carta al diario. Yo hago esto para reírnos de nosotros mismos. No para hacer análisis socio-históricos de nada ni menos atacar a nadie. Asique usted tampoco me ataque a mí. ¿Estamos? Estamos. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Los caco (CA-si cui-CO)

(Quincho de casa en Chicureo, www.inimagina.cl)

Todos sabemos que a principios de los 90 surgieron los “nuevos ricos”, “new rich”, “clase media emergente” (en adelante CME). Gente que sin tener origen “cuico”, empezó a tener más plata, metió a sus hijos en mejores colegios, pero eran “rascas”, “picantes”, hasta “rotos con plata” podían decir algunos más duros. Fueron objeto de burlas, de sketchs humorísticos. Cometieron muchísimos “errores” a ojos de los cuicos.

Han pasado casi 25 años de ese entonces, y claro, los hijos de esas personas crecieron, estudiaron, y ya son adultos. Estos son los cacos. Segunda generación de “new rich” si quieren. O personas cuyos papás se dieron cuenta que había que “tocar las teclas correctas” para que sus hijos surgieran. Tocar las teclas correctas significó elegir un “buen” colegio, una “buena” comuna, un “buen” lugar de veraneo, y una serie de detalles. Gracias a esas “gestiones”, estos hijos se “refinaron”, se “pulieron”, entraron a buenas carreras, y lograron entender mucho más del mundo cuico. Entender y adoptar los “basics” (palabra en inglés, no es que me haya equivocado) de los cuicos. Se dieron cuenta que era mal visto andar con buzo en el mall el fin de semana. Se dieron cuenta que demasiada ostentación no era buena (ojo que dije “demasiada”, porque no la eliminaron completamente). Se dieron cuenta de algunas palabras que no se podía decir (ojo que dije “algunas”). Y también se dieron cuenta que ellos realmente no eran cuicos-cuicos, pero tampoco eran rascas.

Los caco efectivamente pueden pasar como cuicos. De hecho, para toda la población no-cuica, los caco son cuicos. Pero los caco no tienen historia de cuico. Esa es la diferencia. Se podrían llamar cuicos novatos.

Los caco le ponen nombres muy normales a sus hijos. Demasiado normales. Nombres que los cuicos usaban hace años (que todavía usan, pero menos). Nombres caco son Rodrigo, Catalina, Valentina, Sebastián. Nombres estándar, que no le molestan a nadie. 
Los caco también veranean en lugares estándar, que no llamen mucho la atención, pero que sea un rico lugar, que tengan entretenciones, buena playa, harto que hacer. Por ejemplo Pucón, por ejemplo Algarrobo (San Alfonso del Mar). A los caco les encantan las playas del Norte, La Serena, Puerto Velero, Las Tacas. Nada de Cachagua (mala la playa), nada de Santo Domingo (mucho viento).

A los caco les gusta viajar (a estas alturas, ¡a quién no!). A lugares estándar. No van al sudeste asiático ni a Guatemala ni a Panamá ni a Sudáfrica. Van al Caribe, a Buenos Aires, a Brasil. Tal vez a Europa. Tal vez a Nueva York. Pero les gusta más el Caribe con sus hoteles todo incluido. No rasquerías, obvio. Seguramente van a ir a un Iberostar o a un Riú, y seguramente ya no van a Cancún, pero sí a Playa del Carmen y Punta Cana.

A los caco les matan los autos “ricos”: Audi, BMW, Volvo. Los caco también son buenos para la tecnología, le encanta la tele grande, el último IPad, el último WII, el último gadget siempre lo van a tener los caco. Le gusta mucho la ropa de marca, pero de las tradicionales marcas, como Lacoste, Polo, Nautica. Tienen esa herencia de sus papás, esa cosa ostentosa. Como dije antes, algo les queda.

Los caco en general  son mucho más liberales que el promedio de los cuicos. No es tan raro que un caco se vaya a vivir con su pololo/a antes de casarse. O tal vez se casen por el civil y se van a vivir juntos en ese minuto, antes del matrimonio religioso. De hecho, es probable que se casen por la Iglesia más bien por el “concepto” (novia vestida de blanco, fiesta, etc.) que por la parte religiosa en sí. Porque los caco no son muy religiosos. Los caco no distinguen entre los colegios Legionarios, los de Schönstatt, o los del Opus. Probablemente ni siquiera saben que los colegios Opus son llamados colegios Seduc. A los caco le gusta el colegio “brit”, el colegio ABS (Association of British Schools). Porque para el caco, saber inglés es fundamental. Basan su decisión del colegio para sus hijos principalmente en el inglés, pero también en resultados objetivos: PSU, SIMCE, deporte. Por supuesto la infraestructura es primordial. Al caco no le interesa particularmente el ambiente, porque asumen que en esos colegios el ambiente es bueno. Los cuicos son mucho más fijados en el ambiente y ponen mucho más restricciones en ese sentido. Prefieren un colegio con mejor ambiente, aunque no tenga mucho inglés ni mucho deporte (ver post de los colegios).

Los caco son infinitamente más gozadores que los cuicos y tremendamente sociables. Aman la vida en comunidad, juntarse con los vecinos del condominio, del edificio, de la plaza, con los papás del colegio. Para eso necesitan grandes espacios, por eso hay mucho caco en Huechuraba, Chicureo, Colina y Peñalolén (donde los terrenos son más grandes). Les encanta invitar amigos a su casa y hacer asados. Tienen obviamente un quincho híper equipado con parrilla automática, sector para el cordero al palo, sistema “surround” con parlantes en el techo, paneles para calefaccionar el quincho – se hacen asados invierno y verano, obvio – y todo el equipamiento necesario (que les encanta mostrar a sus amigos, cacos o cuicos). Idealmente el asado tiene que incluir karaoke. Nada mejor que el karaoke para los caco. Tienen 20.000 canciones, varios micrófonos, telón, proyector, y un cuanto hay de tecnología karaoke. Los cumpleaños de los caco también son muy entretenidos. Es muy común que un cumpleaños de un caco termine con “bailongo”. A sus hijos les hacen cumpleaños bien producidos, con todo tipo de entretenciones. Para un cuico, ir a la casa de un caco es un momento de liberación, donde puede bailar, cantar, “hacer el loco” sin miedo al que dirán. En el peor de los casos, si alguien lo llegara a cuestionar, puede argumentar que estos amigos son “así”, pero que son tan buena onda.

Los caco no son de dato (los datos son un “must” para los cuicos). Nada de maestro que hace los muebles, ni las tortas de La Serena. Torta de merenge-crema ya no, eso ya lo aprendieron. Compran torta de milhojas o incluso de panqueque, pero de Las Palmas, nunca las de Violeta. Tampoco conocen las sillas Valdés (ni el maestro que hace las mismas sillas Valdés, pero mucho más baratas) ni el Taller Maíz (de lámparas, para los que no saben. Es un dato, obvio).


Las casas de los cacos son “piolas”, con buen gusto, pero sus muebles en general son de grandes tiendas, jamás de algún maestro o del Parque de los Reyes. Tampoco van a invertir en cuadros caros. Tal vez tengan un grabado de un pintor famoso (o pintora famosa, no se me vayan a sentir los igualdad-de-género-lovers), pero jamás de alguno emergente. Porque los caco no innovan, no se arriesgan. Jamás un caco recién casado pondría por ejemplo una lámpara de lágrimas (un “must” entre los recién casados cuicos, hace varios años ya). Van en general un par de pasos más atrás que los cuicos. Tienen que irse a la segura.  Porque al caco igual le da terror ser tildado como siútico, o peor, como rasca. Están recién entrando en la fauna cuica, son los pajaritos nuevos, todavía están en observación. En general aprueban, y los cuicos los aceptan y los incorporan, pero todavía les falta aprender, les faltan detallitos. Probablemente sus hijos, o sus nietos (¡o sus bisnietos!) logren finalmente ser cuicos-cuicos. Van bien encaminados, eso no se puede negar. Y es posible que los cuicos sean cada vez más "tolerantes" y terminen mimetizándose mucho más rápido, aunque sigan diciendo "hermoso".

viernes, 16 de mayo de 2014

POST EXTRA: Postulación a colegios en el cuiquerío



Quise hacer este post hoy, considerando que hoy día se entregaron los resultados de postulación de muchos de los colegios cuicos, lo que genera un estrés similar (o peor) que el de la entrega de resultados de PAA (viejitos), PSU, examen de grado…y quizás test de Elisa en algunos casos!

Como sea, este tema de los colegios es tremendo no sólo en el cuiquerío, es verdad. Muchas postulaciones, pocos cupos, pocos colegios muy demandados, niños que se quedan sin colegio, la búsqueda frenética de un colegio donde ponerlo aunque sea el último que uno había pensado al momento de postular, en fin.

Pero lo interesante del cuiquerío son los criterios de selección de colegios. En el resto de la gente (no cuicos y casi cuicos), factores como resultados PSU, infraestructura, nivel de inglés, resultados SIMCE, son primordiales a la hora de decidir a qué colegios postular. Pues bien. El cuiquerío no. Básicamente porque todos los colegios a los que el cuiquerío puede postular son privados y buenos. Entonces el factor “ránking”, pierde peso. Al cuiquerío le importa básicamente una sola cosa: la imagen que tiene ese colegio respecto al ambiente que hay ahí. Nadie lo dice abiertamente, lógico. Todos se autoconvencen de razones “lógicas” para postular: que es católico (o que es laico, dependiendo del tipo de cuico), que es mixto o co-educacional, que el deporte es bueno, etc. Cualquier cosa, pero en la práctica nada de eso vale. Sólo sirve el ambiente y los rumores que se esparcen en relación a tal o cual colegio.

Entonces, en base a estos antecedentes (imagen del ambiente), el cuiquerío se obsesiona con algún colegio, y no puede ni siquiera pensar en otros. Postula a un par más para asegurarse, pero sus esfuerzos están puestos en la primera opción, que obviamente es la más demandada y con menos cupos. Algunos pocos, muy pocos, lo logran, lo que les da un nuevo status dentro del cuiquerío. El resto, o queda en una de sus otras opciones, o en el caso extremo, no quedan en ninguno.

Es en este caso dramático de “quedarse sin colegio” cuando a uno se le olvidan todas las ideas preconcebidas, todos los prejuicios y todos los rumores, y amplía su mente. Y empiezan los “datos” de colegios que todavía tienen cupos (adivinen cuáles, los mismos a los que el cuiquerío no quiso postular por imagen), y ahí va uno muy humildemente a presentar papeles y postular (rogar). La gran mayoría de las veces uno queda en ese último colegio, al que uno ni siquiera se le había pasado por la cabeza postular. Y después cuando ya uno tiene colegio, y se siente infinitamente aliviado….y entra al colegio, se da cuenta que no era tan terrible, que no se acababa la vida por no haber quedado en ESE colegio que tanto quería, que este colegio tiene gente bien “normal” y lo más importante (ahí uno se da cuenta) es que el hijo o hija lo pasa bien en el colegio, aprende y finalmente igual le va a ir bien en la vida y va a ser una persona feliz.

Y bueno, obviamente después a uno se le “olvidan” (convenientemente) todas las cosas malas que dijo antes de ese colegio, y lo defiende a brazo partido frente al resto del cuiquerío, sobre todo ese cuiquerío que sí quedó en los colegios “deseables” y que de alguna manera se sienten “superiores” a los “pobres” que no quedaron.

Y por más que uno le diga a los que van a postular al siguiente año, que a uno no se le va la vida si no queda en un cierto colegio, que hay otros colegios donde los hijos van a estar felices iguales (y con gente “normal”), igual parte todo el cuiquerío al año siguiente a sentarse en el gimnasio del Monte Tabor, junto con 400 personas “conocidas”, a rellenar el cuestionario (que practicaron antes, porque se lo consiguieron), parten al Manquehue a escuchar la charla soporífera del Rector, averiguan los nombres de los párrocos de su barrio, meten a sus hijos a clases particulares para que aprendan a hacer la figura humana que tanto importa en el Newland…porque todos creen que “esos” que no quedaron deben haber tenido un problema como matrimonio, o que el niñito o niñita era inmaduro, y obviamente eso no les va a pasar a ellos que son una familia tan fantástica y su hijo o hija tan normal. Pero a todos nos puede pasar (me incluyo). A todos.

Asique dedico este post a todos quienes no quedamos en los colegios que postulamos (yo lo viví hace varios años eso sí), que tuvimos que sufrir la angustia de buscar un colegio a último minuto, y que finalmente nos sentimos aliviados porque hubo un colegio que sí nos valoró como familia, sí valoró a nuestro hijo o hija, y que sí nos dimos cuenta que de verdad hay más colegios buenos de los que uno cree, y que el colegio no es lo único que importa en la vida.

jueves, 15 de mayo de 2014

El cuico consolidado



El cuico consolidado es el cuico “adulto joven”. El cuico con “lucas”. De hecho el cuico consolidado no habla de plata, habla de “lucas” (y habla mucho de lucas), de “palos” (millones de pesos). Se regocija hablando de “palos verdes” (millones de dólares). Su máxima admiración (y envidia) es la gente “forrada” (con muchas lucas) o de alguien que se “forró” haciendo algún negocio. Al cuico consolidado le mata hablar de negocios, de inversiones, revisa el dólar al menos 2 veces al día y es seco para hacer “pasadas” (comprar acciones de un día para otro por ejemplo, por algún dato de algún amigo) y así “forrarse” más rápido. Seguro hizo algún postgrado, ojalá MBA, ojalá fuera de Chile, y ojalá en alguna universidad prestigiosa como Kellog o Stanford (y seguro van a la oficina con el bolso del postgrado).

El cuico consolidado tiene nostalgia de sus años juveniles y le gusta hacer saludo “de gancho” junto con una palmadita en el hombro. Para saludar, dicen “cómo va, ¿todo bien?”. Les matan esas chaquetas “softshell”, muchas veces corporativas. Es muy típico ver a cuicos consolidados dejando a sus hijos en las mañanas en los colegios cuicos (obvio) con sus chaquetitas softshell, pantalones dockers, camisa rayada o con cuadritos chicos sutiles y saludando con gancho. Algunos incluso se quedan conversando un rato…de negocios y de inversiones obvio.

El cuico consolidado tiende a ser “un poquito” arrogante, porque la vida le sonríe, y no puede evitar notarlo y hacérselo a notar a los amigos. Así, en las comidas de cuicos consolidados las conversaciones son básicamente del “quien la tiene más larga” (me perdonan la expresión tan vulgar). Hablan de sus autos, de sus inversiones, de sus negocios. El cuico consolidado “weonea” harto, en un tono de “soy macho-exitoso-rudo”. “Ese weón está forrado weón, la cagó el auto exquisito que tiene weón”.

Hay mucho cuico consolidado trabajando en finanzas, de ahí su gusto por hablar de las inversiones (y de ahí que muchos estén “forrados”, o al menos en vías de). Larraín Vial, Moneda Asset, IM Trust, son hervideros de cuico consolidado.  También hay una gran concentración de cuico consolidado en bancos tipo BICE o Security, o definitivamente fondos de inversiones “boutique” o emprendimientos personales. 
En realidad al cuico consolidado se le puede encontrar en diferentes áreas y empresas, pero siempre tienen un buen cargo y lo más importante, tienen (o eso cuentan a sus amigos al menos, cada vez que pueden) una relación muy cercana con el dueño de la empresa, al que tratan por su nombre de pila: “Es que a Roberto (Angelini) no le gusta invertir en Asia”, “Horst no soporta que lo interrumpan”.  

Como el cuico consolidado se “saca la cresta trabajando” (típica frase de cuico consolidado), quiere disfrutar de las lucas que gana, asique no escatima en gastos a la hora de pasarlo bien. Por ejemplo son buenos para salir a comer. Es típico ver a cuicos consolidados en restoranes como el Margó, El Barrio, Naoki, La Mar, etc. Con su señora, otros matrimonios amigos, gente de la pega (sólo cuicos, por favor!), etc. Si hacen comidas o asados en casas, seguro va a haber entrañas y carne comprada en CampoOsorno o El Abasto. Obviamente toma vinos buenos (Marqués para arriba), los cuales olfatea y saborea para luego dictar cátedra de la cepa, del valle de donde viene el vino, los taninos y el bouquet. Lo peor que le puede pasar es que el vino esté “acorchado” (si no sabe lo que significa eso, por favor pregúntele a un cuico consolidado, porque nunca he entendido bien el concepto).

Al cuico consolidado también le gusta viajar. Mucho cuico consolidado viaja por pega, con lo que además junta hartas millas. Estas son aprovechadas para irse de “luna de miel” a lugares  como Nueva York, Europa y a veces el Caribe (a hoteles pitucos obvio). Más seguido pueden ir a Buenos Aires (no últimamente, como bien saben los cuicos consolidados, por el desastre en el que está metido ese país) o tal vez a Lima a una “escapadita culinaria”. Con los niños también viajan a veces. Típicamente los cuicos consolidados llevan a los niños a Disney, pero fuera de temporada, idealmente abril ó mayo (cuando no hace tanto calor), nada de esa rasquería de ir para las vacaciones de invierno con toda la masa de gente.

También le gusta ocupar sus lucas en buenos autos, pero que a la vez tiren pinta: un Audi (A3 los más jóvenes, después evolucionan al A4 u otro), un Volvo c30, ahora último los nuevos Opel (los alemanes que valen muchos “palos”, no confundir con los antiguos Opel por favor!), un Mercedes clase A, BMW serie 1…para poder pasar tipo 9:30 por la Costanera Norte a 160 km/hr, con lo cual demuestran que tienen lucas, que son importantes (porque pueden llegar más tarde a la pega), y que son bacanes porque andan rápido.

El cuico consolidado es informado. Lee El Mercurio, el Diario Financiero, la Estrategia. Le encanta la Que Pasa y la Capital. Se va en la mañana escuchando la Duna o la Zero. Usa twitter sólo para informarse, porque es muy ocupado y no entiende cómo hay gente que tiene tiempo para estar en twitter todo el día (para qué decir facebook!). 
Gracias a sus fuentes de información, el cuico consolidado es capaz de opinar de todo. De la Reforma Tributaria, del proyecto Andina 244, de kitesurf o del programa Cosmos de NatGeo. Del tema que le pongan por delante va a tener algo que decir (aunque no sepa, lo va a inventar). El cuico consolidado jamás se va a mostrar débil o vulnerable. Él lo sabe todo, lo conoce todo, lo ha escuchado todo. El cuico consolidado SIEMPRE va a tener la razón. SIEMPRE.

Sus referentes (y gurúes) son Steve Jobs, Wenceslao Casares (Patagon), Yvon Chouinard (Patagonia), Mark Zuckerberg, todos hombres exitosos y “forrados” (obvio), de los cuales se han leído sus libros, ido a sus charlas y memorizado sus frases, que citan cada vez que pueden, ojalá en inglés. Porque al cuico consolidado por Dios que le gusta meter palabras o frases en inglés en sus conversaciones, especialmente en las reuniones. Usa mucho “slide”, “charts”, “benchmark”, “pool” de productos, “reason why”, “leverage”, “backup”…y como les encanta el mundo financiero, hablan del “portfolio de acciones”. Porqué portfolio y no portafolio, es un misterio. Algunos justifican el uso de estas palabras diciendo “es que no sé si tiene traducción exacta al español”.

Al cuico consolidado le gusta ser deportista (de fin de semana normalmente). Como en todo en su vida, no escatima en gastos. Si juega fútbol, se va a comprar los mejores zapatos de fútbol. Si juega golf (un deporte muy deseable para el cuico consolidado, porque además aprovecha de hacer “redes de contacto”), obvio que va a tener los mejores palos. Si su interés es la bicicleta, va a tener una Cannondale Scalpel, Giant Trance, ojalá Rocky Mounain Slayer (de carbono para que sean más livianas), y va a compartir sus logros en las redes sociales vía Strava. Si trota, también va a bajar cuanta aplicación exista para medir cada movimiento que haga, obviamente con las zapatillas más livianas y súper air del mercado. Lo más probable es que muchos de sus accesorios y equipamiento lo encargue a Estados Unidos. Juega golf en Las Lomas o la Hacienda (de Chicureo), va a andar en bicicleta a “El Durazno” (bike park en La Dehesa), trota por las calles del sector de Los Trapenses, el Bicentenario, o el parque que va por el borde de Escribá de Balaguer.

El cuico consolidado, contrario a lo que se pueda pensar, es buen papá. De hecho generalmente es él quien se hace cargo de los niños los sábados en las mañanas, y los lleva a andar en bicicleta, o a los partidos de fútbol del colegio. Como el cuico consolidado es muy competitivo, se le va una parte de la vida en los partidos de fútbol de los hijos (aunque estén en Kinder).  Ir a un campeonato o incluso a una pichanga infantil con cuicos consolidados de público, es peor que estar en La Bolsa…o de hecho es bastante parecido: hombres enajenados gritándole a sus hijos: “Corre Clemente, quítasela, quítasela, no, ¡¡por ahí no hombre, ábrete, márcalo!! (hombre = niño de 5 años)”. “Foul! No lo cobró!!”. Nada más motivante para un cuico consolidado que tener un hijo deportista y poder contarle a sus amigos lo aperrado del "cabro chico" (ojalá poder contarles que se sacó "la cresta" y tuvieron que hacerle 10 puntos).

En el fondo el cuico consolidado quiere destacar en todo, quiere tener siempre la última palabra. Básicamente quiere ser PERFECTO. Y muchas veces pareciera que de verdad creen serlo. O sino vayan a pasear un día a la hora de almuerzo a El Golf y escuchen las conversaciones. Nada negativo de sí mismo saldrá jamás de la boca de un cuico consolidado y estarán siempre “aconsejando” y diciéndole al resto lo que tienen que hacer (para ser como ellos, obvio).


PD: Me costó mucho encontrar un adjetivo para describir este perfil, elegí “consolidado” por el hecho de que tiene todo tan claro en su vida y tan “consolidado”, pero puede haber otros adjetivos que igualmente sirvan para definirlos 

lunes, 28 de abril de 2014

El cuico agrónomo

El cuico agrónomo no es necesariamente de profesión agrónomo, es el cuico de campo, el cuico patrón de fundo. El cuico que está en el imaginario popular, tipo Carlos Larraín o el Señor de la Querencia.

El cuico agrónomo, en el caso de los hombres, por alguna razón que no he logrado descubrir, tiende a ser relativamente bajo, relativamente compacto. Usa bluejeanes y camisa metida adentro del pantalón, normalmente cuadrillé, y zapatos café o máximo zapatillas tipo “hiking”, pero que obviamente no usa para eso. En general es bien “perno” para vestirse. El cuico agrónomo no es dado a usar polera, y si la usa, tiene que ser con cuello sí o sí. Algunos más puristas no se sacan el sombrero de huaso ni para manejar y usan un cinturón blanco de cuero de chancho (sólo porque son cuicos agrónomos se les permiten ese tipo de aberraciones fashionistas).

El cuico agrónomo siempre anda en camioneta. En camioneta de verdad, no en “camioneta” como le dicen muchos cuicos a los jeep. Una camioneta con pick up, típicamente con una calcomanía (o sticker, como se dice ahora) de Pioneer, John Deere o cualquiera de esas marcas agrónomas que nadie más que los cuicos agrónomos saben de qué son, pero todo el cuiquerío logra identificar como un sello de un cuico agrónomo.

Al cuico agrónomo no le gusta mucho estudiar, probablemente porque no le gusta estar mucho rato sentado, en lugares cerrados. Al cuico agrónomo le gusta “aprender haciendo”, le gusta usar su instinto a la hora de trabajar, su intuición campesina es la que manda en el cuico agrónomo.

Los cuicos agrónomos se hacen amigos de los hijos de los inquilinos, a una edad en la que no pueden distinguir “clases”. Pero eventualmente los papás (la mamá generalmente) los llama al “orden”, explicándoles que pueden ser amigos, pero tienen que mostrar una cierta “deferencia” con ellos, porque no son iguales y nunca lo van a ser. Y el cuico agrónomo se resigna, y con el tiempo también entiende que su mamá tenía razón, y replica lo mismo a sus hijos.

El cuico agrónomo conoce a los otros cuicos agrónomos, de campos vecinos, o incluso no tan vecinos. Como siempre, los cuicos agrónomos se reconocen entre ellos, logran ubicarse incluso sin ser de Santiago. Ellos saben que alguien de Curicó que estuvo en la Alianza Francesa o en el Orchard no es lo mismo que uno de los Maristas (salvo que tenga más de 50 años). En cambio en San Fernando los Maristas sí son el colegio adecuado, (aunque desde hace un tiempo existe el "Arrayanes") . Un cuico agrónomo de Rancagua TIENE que ser del Instituto Inglés (las nuevas generaciones pueden estar en el La Cruz, de los Legionarios, pero casi nada más). En Talca, el “Inglés de Talca”. Y sería. Hay algunos casos extremos en que cuicos agrónomos tuvieron que ir en sus primeros años a una escuelita rural, dada la lejanía del campo donde vivían con algún colegio más “decente”. Pero en un cuico agrónomo eso es súper respetable. No es lo mismo un pariente pobre que haya ido a un liceo, que un cuico agrónomo que haya estado en la escuela municipal de Pichidegua.

El cuico agrónomo es machista (mujeres y hombres). Las mujeres de esta categoría normalmente no trabajan o si lo hacen, normalmente son profesoras o parvularias u otra profesión que no les quite mucho tiempo para dedicarse a los niños (y no lo digo en tono despectivo). Al cuico agrónomo hombre le gustan las mujeres “de bien”, “a la antigua”. Nada de mujeres empoderadas y trabajólicas. No. El cuico agrónomo tiene muy claro la diferencia entre una mujer “para pasar el rato” y una “para casarse”. El cuico agrónomo “chinea” (se mete con “chinas”, o sea mujeres “rascas” del campo), va a la “Tía Ruth”, pero a la hora de los quiubos, se queda con la niña bien, obvio (aunque algunos sigan teniendo sus “sucursales”, incluso algún guachito por ahí al que le dicen “el rucio” o tiene “ojitos de color”).

 Al cuico agrónomo le importan mucho los apellidos, mucho más que al resto de los cuicos, por lo que jamás podría pasársele por la cabeza transar en este punto. Es por eso que el cuico agrónomo generalmente tiene los apellidos más cuicos, porque son los que menos se mezclan con no cuicos, incluso no les alcanza ni para mezclarse con cuicos no tradicionales (por ejemplo un cuico “de colonia” es muy poco probable que se junte con algún cuico agrónomo). Como es más tradicional, a los hijos les pone nombres tradicionales, a veces compuestos, y otras veces en honor a antepasados (o porque no se puede romper la tradición familiar y todos los "primeros hombres de la familia se llaman Alfonso"). María Francisca, Magdalena, Teresita, Juan Eduardo, José Ignacio, son nombres comunes entre cuicos agrónomos y de hijos de ídem.

Cuico agrónomo es cuico parrillero. Sería una ofensa al resto del cuiquerío agrónomo que alguno de los suyos no supiera preparar un buen asado y por supuesto tomarse hasta el agua de los floreros. Porque el cuico agrónomo es buenazo pa’l trago. En eso no se diferencia al resto del mundo “rural” de Chile. El alcohol es un desde en el mundo agrónomo.

Al cuico agrónomo no le gusta mucho el fútbol, probablemente no es ni bueno “para la pelota” (como diría un cuico agrónomo con su herencia de lenguaje inquilino). Pero sí que son buenos para “correr la vaca” (conocido en el mundo no agrónomo como “Rodeo”) o al menos ir a ver ese “deporte”, con todo lo que implica (chineo, borracheras, asados, etc.). El Champion de Rancagua es el Lollapalooza de los cuicos agrónomos. 

El cuico agrónomo no viaja mucho, no por falta de recursos, sino que es muy arraigado a su tierra, le cuesta salir de su rutina. En el verano normalmente es cuando más trabajo tiene (época de cosecha), por lo tanto no sale de vacaciones en esa época. Si llega a ir a algún lado, es probable que vaya a alguna de las playas de la zona (Pichilemu, Llico, Constitución, etc.), pero no por mucho tiempo tampoco. 

El cuico agrónomo puede usar palabras “no cuicas”, heredadas de su amistad con los inquilinos. De hecho el cuico agrónomo puede incluso hablar “cantadito”, como la gente de campo. Pero es imposible confundir a un cuico agrónomo de una persona de campo “común”. El cuico agrónomo se distingue a leguas de distancia, así diga “con la fresca”(refiriéndose a cuando baja la temperatura en las tarde) o tenga afición por un buen plato de porotos o cazuela.

El cuico agrónomo, a diferencia del resto de los cuicos, es más dado a “rotear”, habla de “la empleada” (la nana), es mucho más apatronado que los otros cuicos y puede tratar peor a sus “subalternos” (ya sea en una oficina o en el campo), porque el cuico agrónomo no se ha dado cuenta todavía que las cosas han cambiado y que ya no se usa ser tan obviamente cuico. No tiene idea de marchas ni causas, odia a los gays (los llama “maricones”), sobre todo los cuicos agrónomos de más edad y mucho menos piensa en reciclaje ni cosas de ese tipo.

El cuico agrónomo es un incomprendido en la sociedad de hoy, especialmente entre los progre (no necesariamente cuicos) y en la clase media (inexistente en la mentalidad de un cuico agrónomo), pero sigue siendo admirado y respetado (y temido) en las clases más populares, sobre todo las de “provincia”. Porque aunque sea un “tal por cual” con su gente, igual les da casa, les da comida, les da todo lo que la gente “pobre” necesita para ser feliz. Y ellos se lo agradecen, y les obedecen y los quieren.