
(Quincho de casa en Chicureo, www.inimagina.cl)
Todos sabemos que a principios de
los 90 surgieron los “nuevos ricos”, “new rich”, “clase media emergente” (en
adelante CME). Gente que sin tener origen “cuico”, empezó a tener más plata,
metió a sus hijos en mejores colegios, pero eran “rascas”, “picantes”, hasta
“rotos con plata” podían decir algunos más duros. Fueron objeto de burlas, de sketchs
humorísticos. Cometieron muchísimos “errores” a ojos de los cuicos.
Han pasado casi 25 años de ese
entonces, y claro, los hijos de esas personas crecieron, estudiaron, y ya son
adultos. Estos son los cacos. Segunda generación de “new rich” si quieren. O
personas cuyos papás se dieron cuenta que había que “tocar las teclas
correctas” para que sus hijos surgieran. Tocar las teclas correctas significó
elegir un “buen” colegio, una “buena” comuna, un “buen” lugar de veraneo, y una
serie de detalles. Gracias a esas “gestiones”, estos hijos se “refinaron”, se “pulieron”,
entraron a buenas carreras, y lograron entender mucho más del mundo cuico.
Entender y adoptar los “basics” (palabra en inglés, no es que me haya equivocado) de los cuicos. Se dieron cuenta que era mal
visto andar con buzo en el mall el fin de semana. Se dieron cuenta que
demasiada ostentación no era buena (ojo que dije “demasiada”, porque no la
eliminaron completamente). Se dieron cuenta de algunas palabras que no se podía
decir (ojo que dije “algunas”). Y también se dieron cuenta que ellos realmente
no eran cuicos-cuicos, pero tampoco eran rascas.
Los caco efectivamente pueden
pasar como cuicos. De hecho, para toda la población no-cuica, los caco son
cuicos. Pero los caco no tienen historia de cuico. Esa es la diferencia. Se
podrían llamar cuicos novatos.
Los caco le ponen nombres muy
normales a sus hijos. Demasiado normales. Nombres que los cuicos usaban hace años (que todavía
usan, pero menos). Nombres caco son Rodrigo, Catalina, Valentina, Sebastián.
Nombres estándar, que no le molestan a nadie.
Los caco también veranean en
lugares estándar, que no llamen mucho la atención, pero que sea un rico lugar, que
tengan entretenciones, buena playa, harto que hacer. Por ejemplo Pucón, por
ejemplo Algarrobo (San Alfonso del Mar). A los caco les encantan las playas del
Norte, La Serena, Puerto Velero, Las Tacas. Nada de Cachagua (mala la playa),
nada de Santo Domingo (mucho viento).
A los caco les gusta viajar (a
estas alturas, ¡a quién no!). A lugares estándar. No van al sudeste asiático ni
a Guatemala ni a Panamá ni a Sudáfrica. Van al Caribe, a Buenos Aires, a
Brasil. Tal vez a Europa. Tal vez a Nueva York. Pero les gusta más el Caribe
con sus hoteles todo incluido. No rasquerías, obvio. Seguramente van a ir a un
Iberostar o a un Riú, y seguramente ya no van a Cancún, pero sí a Playa del
Carmen y Punta Cana.
A los caco les matan los autos “ricos”:
Audi, BMW, Volvo. Los caco también son buenos para la tecnología, le encanta la
tele grande, el último IPad, el último WII, el último gadget siempre lo van a
tener los caco. Le gusta mucho la ropa de marca, pero de las tradicionales
marcas, como Lacoste, Polo, Nautica. Tienen esa herencia de sus papás, esa cosa
ostentosa. Como dije antes, algo les queda.
Los caco en general son mucho más liberales que el promedio de los
cuicos. No es tan raro que un caco se vaya a vivir con su pololo/a antes de
casarse. O tal vez se casen por el civil y se van a vivir juntos en ese minuto, antes del
matrimonio religioso. De hecho, es probable que se casen por la Iglesia más
bien por el “concepto” (novia vestida de blanco, fiesta, etc.) que por la parte
religiosa en sí. Porque los caco no son muy religiosos. Los caco no
distinguen entre los colegios Legionarios, los de Schönstatt, o los del Opus. Probablemente
ni siquiera saben que los colegios Opus son llamados colegios Seduc. A los caco
le gusta el colegio “brit”, el colegio ABS (Association of British Schools).
Porque para el caco, saber inglés es fundamental. Basan su decisión del colegio
para sus hijos principalmente en el inglés, pero también en resultados
objetivos: PSU, SIMCE, deporte. Por supuesto la infraestructura es primordial.
Al caco no le interesa particularmente el ambiente, porque asumen que en esos
colegios el ambiente es bueno. Los cuicos son mucho más fijados en el ambiente
y ponen mucho más restricciones en ese sentido. Prefieren un colegio con mejor
ambiente, aunque no tenga mucho inglés ni mucho deporte (ver post de los colegios).
Los caco son infinitamente más
gozadores que los cuicos y tremendamente sociables. Aman la vida en comunidad,
juntarse con los vecinos del condominio, del edificio, de la plaza, con los
papás del colegio. Para eso necesitan grandes espacios, por eso hay mucho caco
en Huechuraba, Chicureo, Colina y Peñalolén (donde los terrenos son más grandes). Les
encanta invitar amigos a su casa y hacer asados. Tienen obviamente un quincho híper
equipado con parrilla automática, sector para el cordero al palo, sistema “surround”
con parlantes en el techo, paneles para calefaccionar el quincho – se hacen asados
invierno y verano, obvio – y todo el equipamiento necesario (que les encanta
mostrar a sus amigos, cacos o cuicos). Idealmente
el asado tiene que incluir karaoke. Nada mejor que el karaoke para los caco.
Tienen 20.000 canciones, varios micrófonos, telón, proyector, y un cuanto hay
de tecnología karaoke. Los cumpleaños de los caco también son muy entretenidos.
Es muy común que un cumpleaños de un caco termine con “bailongo”. A sus hijos
les hacen cumpleaños bien producidos, con todo tipo de entretenciones. Para un
cuico, ir a la casa de un caco es un momento de liberación, donde puede bailar,
cantar, “hacer el loco” sin miedo al que dirán. En el peor de los casos, si alguien lo llegara a cuestionar, puede
argumentar que estos amigos son “así”, pero que son tan buena onda.
Los caco no son de dato (los
datos son un “must” para los cuicos). Nada de maestro que hace los muebles, ni
las tortas de La Serena. Torta de merenge-crema ya no, eso ya lo aprendieron.
Compran torta de milhojas o incluso de panqueque, pero de Las Palmas, nunca las
de Violeta. Tampoco conocen las sillas Valdés (ni el maestro que hace las
mismas sillas Valdés, pero mucho más baratas) ni el Taller Maíz (de lámparas, para
los que no saben. Es un dato, obvio).
Las casas de los cacos son “piolas”,
con buen gusto, pero sus muebles en general son de grandes tiendas, jamás de
algún maestro o del Parque de los Reyes. Tampoco van a invertir en cuadros
caros. Tal vez tengan un grabado de un pintor famoso (o pintora famosa, no se
me vayan a sentir los igualdad-de-género-lovers), pero jamás de alguno
emergente. Porque los caco no innovan, no se arriesgan. Jamás un caco recién
casado pondría por ejemplo una lámpara de lágrimas (un “must” entre los recién
casados cuicos, hace varios años ya). Van en general un par de pasos más atrás
que los cuicos. Tienen que irse a la segura. Porque al caco igual le da terror ser tildado
como siútico, o peor, como rasca. Están recién entrando en la fauna cuica, son
los pajaritos nuevos, todavía están en observación. En general aprueban, y los
cuicos los aceptan y los incorporan, pero todavía les falta aprender, les
faltan detallitos. Probablemente sus hijos, o sus nietos (¡o sus bisnietos!) logren finalmente ser
cuicos-cuicos. Van bien encaminados, eso no se puede negar. Y es posible que los cuicos sean cada vez más "tolerantes" y terminen mimetizándose mucho más rápido, aunque sigan diciendo "hermoso".