Cuicoterapia

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lunes, 11 de agosto de 2014

El cuico abajista


El cuico abajista podría confundirse con el cuico progre, pero la diferencia fundamental es que al cuico abajista le CARGA ser cuico, reniega de su cuiquez. El cuico abajista es la versión extrema del cuico progre.

Es difícil entender porqué alguien se transforma en cuico abajista. Tiendo a creer que se origina normalmente en una mamá (más que papá) DEMASIADO excesivamente cuica, casi siútica, demasiado preocupada del qué dirán, demasiado todo, lo que provoca en el cuico adolescente una rebeldía tal que generaliza y odia a toda la cuiquería, transformándose así en un cuico abajista. Lo que obviamente genera la peor angustia en esa mamá, que su hijo/a es todo lo que ella no quería para ellos. 

El cuico abajista (cuando todavía vive con los papás, obvio) jamás va a decir que vive en La Dehesa. Si se ve obligado a decir dónde vive, va a decir (medio murmurado y bien rápido) que vive en Lo Barnechea (a ver si pasa más piola). Cuando se va a vivir solo, (cosa que hace apenas tiene la oportunidad) el cuico abajista arrienda un departamento en el Parque Bustamante, en algún edificio bien destartalado, ojalá sin ascensor. Si no es el Parque Bustamante, tiene que ser algún otro lugar del centro, tal vez el Barrio Lastarria o el Barrio Italia.  Ciertos barrios de Ñuñoa también son reductos de cuicos abajistas. Al igual que los cuicos progre, obviamente les gusta andar en bicicleta o directamente en micro, porque ellos en serio no quieren ser cuicos ni nada que se les parezca. 

Como el cuico abajista es cuico, sabe perfectamente los códigos cuicos, por lo tanto sabe perfectamente qué NO decir para no parecer cuico. Un cuico abajista seguramente va a hablar de “el Juan”, “el Pablo” (a diferencia de los cuicos que no usan “el” antes de los nombres de hombre). Seguramente va a decir “disculpa” en vez de “perdón”. Va a decir todas las cosas que no dicen los cuicos. Y como sabe que a los cuicos les encanta preguntar el colegio para identificarse, usa ese mismo argumento para evitar el tema (“ay q estai cuico que me preguntai eso” va a decir el cuico abajista a quien ose preguntarle), o en el peor de los casos, le va a echar la culpa a sus papás del lugar donde creció o el colegio que estuvo, seguido de un “pero eran todos unos sacos de weas en ese colegio/playa, etc”. También sabe qué ropa y pelo usar para no parecer cuico (aunque la cara de cuico no se la saca nadie).  Los cuicos abajistas tienden a ser hippies-naturistas-artesas. No siempre, pero tienen una tendencia para ese lado.

Es muy difícil que un cuico abajista estudie una carrera tradicional, y si lo hace, obviamente jamás de los jamases va a estudiar en la UDD o la Los Andes (última opción en la vida de un cuico abajista).  Seguramente va a elegir la (Universidad de) Chile o definitivamente decida irse a estudiar fuera de Santiago, a la Universidad de Valparaíso, a la de “Conce”, a la Austral, donde puede vivir en una pensión o en algo bien abajista (aunque se lo paguen los papás). Si llega a estudiar en la (Universidad) Católica es sólo en caso que la carrera sea más “alternativa” tipo Historia, Geografía, Literatura…o la favorita de los cuicos abajistas: Sociología. Sociología es una carrera muy deseable para un cuico abajista: esa mezcla entre intelectualidad profunda (y aires de superioridad), el pensar constante, el análisis de cosas interesantes, la molestia profunda por el status quo, el inconformismo crónico, y por supuesto ese aire “hippie-artesa” tan típico de los sociólogos (al menos de los del imaginario popular).

El cuico abajista obviamente tiene que ser de izquierda para poder sustentar su estilo de vida abajista, y se preocupa de despotricar a los cuatro vientos contra las tarjetas de crédito, las clases sociales, el lucro, la desigualdad o cualquier cosa que suene a capitalismo. Pero eso no quita que se pueda ir de viaje a Europa o a hacer un postgrado (obvio que en políticas públicas) al extranjero.

Obviamente también, odia profundamente cualquier cosa que parezca conservadora. El cuico abajista es muy progresista para sus pensamientos. Tiene que serlo. Y probablemente sea mucho más extremo que cualquier progresista no abajista, porque tiene que dejar claro que él NO es cuico o si lo es de origen, ya no sigue siéndolo.

Cuando se “empareja”, el cuico abajista normalmente se va a vivir (sí, en concubinato, tiene que ser así!) con su “pareja” que, o es no-cuica o es otro cuico/a abajista.  Puede que después se case, pero obviamente por el civil solamente y en una ceremonia totalmente anti-cuica, muy probablemente con chamanes o algún tipo de ceremonia mística-étnica. Por alguna razón, como ya comenté, el cuico abajista “abraza” el mundo étnico-hippie-pelo-largo-rústico (probablemente es la única forma que tengan de diferenciarse notoriamente del resto de los cuicos).

El cuico abajista tarde o temprano va a ir a la India, o al menos va a tomar cursos con un gran maestro de la India para aprender a hacer yoga o a meditar o a tocar la flauta india que llama a la Pachamama o quizás qué ritual. Para el cuico abajista la parte espiritual es muy importante, así como el contacto con la naturaleza, lo orgánico y lo real (versus lo artificial). Los hijos de los cuicos abajistas son los típicos niñitos rubios con pelo largo (que parecen niñitas), niñitas con ropa jamás rosada y con harta lana, y que seguramente andan sin zapatos hasta bien grandes o a lo más unos zapatos tipo Era del Hielo. Obviamente los hijos de un cuico abajista van a ir a colegios Waldorf o Montessori. 


El problema para los cuicos abajistas es que muchas veces deciden dedicarse a cosas “artíshticas” del tipo vender productos orgánicos en ferias artesanales o tocar música étnica o irse a vivir a un pueblito en el sur o en cualquier parte de Chile donde cultivan su huerto orgánico, y cuando ya tienen a sus hijos, se dan cuenta que igual hay que pagar cuentas y que la vida no es tan fácil como parece. Y al final la gran mayoría de las veces terminan subsidiados por sus papás, ya sea directamente (les pasan plata) o indirectamente, ayudándoles a vender sus productos (vía contactos) o llevándoles ropa para los niños o comprándoles una casita ahí en el pueblo donde viven. Porque finalmente son cuicos, y en general los cuicos no quedan a su suerte. Tienen esa posibilidad de “explorar alternativas” porque en el fondo saben que tienen un respaldo detrás. Y es justo lo que más odian (la cuiquez) lo que les permite ser abajistas-hippies. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Los caco (CA-si cui-CO)

(Quincho de casa en Chicureo, www.inimagina.cl)

Todos sabemos que a principios de los 90 surgieron los “nuevos ricos”, “new rich”, “clase media emergente” (en adelante CME). Gente que sin tener origen “cuico”, empezó a tener más plata, metió a sus hijos en mejores colegios, pero eran “rascas”, “picantes”, hasta “rotos con plata” podían decir algunos más duros. Fueron objeto de burlas, de sketchs humorísticos. Cometieron muchísimos “errores” a ojos de los cuicos.

Han pasado casi 25 años de ese entonces, y claro, los hijos de esas personas crecieron, estudiaron, y ya son adultos. Estos son los cacos. Segunda generación de “new rich” si quieren. O personas cuyos papás se dieron cuenta que había que “tocar las teclas correctas” para que sus hijos surgieran. Tocar las teclas correctas significó elegir un “buen” colegio, una “buena” comuna, un “buen” lugar de veraneo, y una serie de detalles. Gracias a esas “gestiones”, estos hijos se “refinaron”, se “pulieron”, entraron a buenas carreras, y lograron entender mucho más del mundo cuico. Entender y adoptar los “basics” (palabra en inglés, no es que me haya equivocado) de los cuicos. Se dieron cuenta que era mal visto andar con buzo en el mall el fin de semana. Se dieron cuenta que demasiada ostentación no era buena (ojo que dije “demasiada”, porque no la eliminaron completamente). Se dieron cuenta de algunas palabras que no se podía decir (ojo que dije “algunas”). Y también se dieron cuenta que ellos realmente no eran cuicos-cuicos, pero tampoco eran rascas.

Los caco efectivamente pueden pasar como cuicos. De hecho, para toda la población no-cuica, los caco son cuicos. Pero los caco no tienen historia de cuico. Esa es la diferencia. Se podrían llamar cuicos novatos.

Los caco le ponen nombres muy normales a sus hijos. Demasiado normales. Nombres que los cuicos usaban hace años (que todavía usan, pero menos). Nombres caco son Rodrigo, Catalina, Valentina, Sebastián. Nombres estándar, que no le molestan a nadie. 
Los caco también veranean en lugares estándar, que no llamen mucho la atención, pero que sea un rico lugar, que tengan entretenciones, buena playa, harto que hacer. Por ejemplo Pucón, por ejemplo Algarrobo (San Alfonso del Mar). A los caco les encantan las playas del Norte, La Serena, Puerto Velero, Las Tacas. Nada de Cachagua (mala la playa), nada de Santo Domingo (mucho viento).

A los caco les gusta viajar (a estas alturas, ¡a quién no!). A lugares estándar. No van al sudeste asiático ni a Guatemala ni a Panamá ni a Sudáfrica. Van al Caribe, a Buenos Aires, a Brasil. Tal vez a Europa. Tal vez a Nueva York. Pero les gusta más el Caribe con sus hoteles todo incluido. No rasquerías, obvio. Seguramente van a ir a un Iberostar o a un Riú, y seguramente ya no van a Cancún, pero sí a Playa del Carmen y Punta Cana.

A los caco les matan los autos “ricos”: Audi, BMW, Volvo. Los caco también son buenos para la tecnología, le encanta la tele grande, el último IPad, el último WII, el último gadget siempre lo van a tener los caco. Le gusta mucho la ropa de marca, pero de las tradicionales marcas, como Lacoste, Polo, Nautica. Tienen esa herencia de sus papás, esa cosa ostentosa. Como dije antes, algo les queda.

Los caco en general  son mucho más liberales que el promedio de los cuicos. No es tan raro que un caco se vaya a vivir con su pololo/a antes de casarse. O tal vez se casen por el civil y se van a vivir juntos en ese minuto, antes del matrimonio religioso. De hecho, es probable que se casen por la Iglesia más bien por el “concepto” (novia vestida de blanco, fiesta, etc.) que por la parte religiosa en sí. Porque los caco no son muy religiosos. Los caco no distinguen entre los colegios Legionarios, los de Schönstatt, o los del Opus. Probablemente ni siquiera saben que los colegios Opus son llamados colegios Seduc. A los caco le gusta el colegio “brit”, el colegio ABS (Association of British Schools). Porque para el caco, saber inglés es fundamental. Basan su decisión del colegio para sus hijos principalmente en el inglés, pero también en resultados objetivos: PSU, SIMCE, deporte. Por supuesto la infraestructura es primordial. Al caco no le interesa particularmente el ambiente, porque asumen que en esos colegios el ambiente es bueno. Los cuicos son mucho más fijados en el ambiente y ponen mucho más restricciones en ese sentido. Prefieren un colegio con mejor ambiente, aunque no tenga mucho inglés ni mucho deporte (ver post de los colegios).

Los caco son infinitamente más gozadores que los cuicos y tremendamente sociables. Aman la vida en comunidad, juntarse con los vecinos del condominio, del edificio, de la plaza, con los papás del colegio. Para eso necesitan grandes espacios, por eso hay mucho caco en Huechuraba, Chicureo, Colina y Peñalolén (donde los terrenos son más grandes). Les encanta invitar amigos a su casa y hacer asados. Tienen obviamente un quincho híper equipado con parrilla automática, sector para el cordero al palo, sistema “surround” con parlantes en el techo, paneles para calefaccionar el quincho – se hacen asados invierno y verano, obvio – y todo el equipamiento necesario (que les encanta mostrar a sus amigos, cacos o cuicos). Idealmente el asado tiene que incluir karaoke. Nada mejor que el karaoke para los caco. Tienen 20.000 canciones, varios micrófonos, telón, proyector, y un cuanto hay de tecnología karaoke. Los cumpleaños de los caco también son muy entretenidos. Es muy común que un cumpleaños de un caco termine con “bailongo”. A sus hijos les hacen cumpleaños bien producidos, con todo tipo de entretenciones. Para un cuico, ir a la casa de un caco es un momento de liberación, donde puede bailar, cantar, “hacer el loco” sin miedo al que dirán. En el peor de los casos, si alguien lo llegara a cuestionar, puede argumentar que estos amigos son “así”, pero que son tan buena onda.

Los caco no son de dato (los datos son un “must” para los cuicos). Nada de maestro que hace los muebles, ni las tortas de La Serena. Torta de merenge-crema ya no, eso ya lo aprendieron. Compran torta de milhojas o incluso de panqueque, pero de Las Palmas, nunca las de Violeta. Tampoco conocen las sillas Valdés (ni el maestro que hace las mismas sillas Valdés, pero mucho más baratas) ni el Taller Maíz (de lámparas, para los que no saben. Es un dato, obvio).


Las casas de los cacos son “piolas”, con buen gusto, pero sus muebles en general son de grandes tiendas, jamás de algún maestro o del Parque de los Reyes. Tampoco van a invertir en cuadros caros. Tal vez tengan un grabado de un pintor famoso (o pintora famosa, no se me vayan a sentir los igualdad-de-género-lovers), pero jamás de alguno emergente. Porque los caco no innovan, no se arriesgan. Jamás un caco recién casado pondría por ejemplo una lámpara de lágrimas (un “must” entre los recién casados cuicos, hace varios años ya). Van en general un par de pasos más atrás que los cuicos. Tienen que irse a la segura.  Porque al caco igual le da terror ser tildado como siútico, o peor, como rasca. Están recién entrando en la fauna cuica, son los pajaritos nuevos, todavía están en observación. En general aprueban, y los cuicos los aceptan y los incorporan, pero todavía les falta aprender, les faltan detallitos. Probablemente sus hijos, o sus nietos (¡o sus bisnietos!) logren finalmente ser cuicos-cuicos. Van bien encaminados, eso no se puede negar. Y es posible que los cuicos sean cada vez más "tolerantes" y terminen mimetizándose mucho más rápido, aunque sigan diciendo "hermoso".

miércoles, 23 de abril de 2014

Eufemismos cuicos

Como ya he dicho, el cuiquerío está traumado y no quiere ser tildado de clasistas, discriminadores, o cualquier apelativo negativo. Entonces han desarrollado una serie de eufemismos que suavizan los conceptos, pero que todos entienden de qué se está hablando.
Como comenté en otro post, decir “hay gente “piola””, no se refiere a que haya gente realmente “piola” en el sentido original de la palabra – que se refería a algo o alguien tranquilo, no escandaloso, relativamente bueno – sino a que había cuiquerío, gente “normal”, que es otro concepto cuico referido a lo que antes se conocía como GCU (gente como uno). Pero suena menos agresivo decir “piola” o “normal” que decir “gcu”, porque pasa piola (valga la redundancia) en los no-cuicos, considerando que es un concepto bien subjetivo y de muchas interpretaciones.
El concepto que también se usa mucho es el de “gente conocida”. “Estaba lleno de gente conocida”. No es que efectivamente conocieran a toda la gente calificada como “conocida”, sino que también es un eufemismo referido, nuevamente, a gente “como uno”. Porque el cuiquerío tiene muy bien identificado a los suyos, así sea porque los han visto alguna vez, o conocen a alguien que lo conoce, o a veces basta con que vean a 5 personas que realmente ubican, que a la vez conversan con otros, para asumir que es gente cuica.
En la misma línea de concepto, está el de “típico”. “Cachai a XX, un gallo “típico” del Verbo?” (por ejemplo). En el fondo al decir “típico”, se está subentendiendo que un cuico de verdad tendría que saber de quién se está hablando, porque en el mundo cuico esa persona, doctor, dato o lo que sea, es muy conocido, muy “típico”. 

En el otro extremo, está el concepto de “humilde”, que es un eufemismo para no decir “picante”, “rasca”, o cualquier otro peyorativo referido a gente no-cuica. “Es un poco más humilde, pero es bien piola”. Es una frase que se le puede escuchar harto al cuiquerío. Todos entienden que es alguien no-cuico, pero que se ha adaptado bastante bien al entorno, pero igual todos saben que no es un cuico real. No lo discriminan en el sentido de que igual pueden hacerse amigos, invitarse, etc (recordemos que la cuiquería quiere ser tolerante e inclusiva), pero igual tienen clarísima la diferencia, como un dato de la causa por último. El concepto de humilde también se aplica a la gente realmente pobre, no sólo a los no-cuicos que quieren serlo. En el caso de los pobres es “es gente bien humilde, pero tan buenas personas”. Generalmente el humilde viene seguido de un “pero”, ya sea para los no-cuicos (“rascas”) o para los pobres.
La otra palabra que es complicada para la cuiquería, pero no para los no-cuicos, es la de “roto”, “rotería”. Antes la cuiquería roteaba sin ningún tipo de cargo de conciencia. Ahora la cuiquería se cuida. No rotea en público. En la intimidad, con puros cuicos, puede rotear a destajo. Pero en público no. A menos que algún no-cuico le haga algo malo. Ahí le sale todo el roteo que tenía guardado por tanto tiempo. Pero la justificación en ese caso es que es “roto de mal educado, hay gente muy cuica que es muy rota también”. Nuevamente el eufemismo, el disfrazar las cosas para no ser discriminado.
Más complicado le resulta al cuico referirse a personas con síndrome de down, o con alguna discapacidad física o mental. Es tanta la complicación que al final se rebuscan y usan unos conceptos muy enredados “personas que tienen diferencias, no, necesidades especiales, no, necesidades diferentes”. No digo que esté mal ser cuidadoso con el lenguaje, especialmente en estos casos, pero a veces se van al extremo por el terror de ser mal vistos.

Porque yo insisto, la cuiquería está muy traumada, y tiene mucho miedo de que lo rechace la sociedad donde con tanto esfuerzo trata de integrarse. Pero a la vez en su mundo cuico vuelve a aparecer el real cuico que es.