Cuicoterapia

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lunes, 28 de abril de 2014

El cuico agrónomo

El cuico agrónomo no es necesariamente de profesión agrónomo, es el cuico de campo, el cuico patrón de fundo. El cuico que está en el imaginario popular, tipo Carlos Larraín o el Señor de la Querencia.

El cuico agrónomo, en el caso de los hombres, por alguna razón que no he logrado descubrir, tiende a ser relativamente bajo, relativamente compacto. Usa bluejeanes y camisa metida adentro del pantalón, normalmente cuadrillé, y zapatos café o máximo zapatillas tipo “hiking”, pero que obviamente no usa para eso. En general es bien “perno” para vestirse. El cuico agrónomo no es dado a usar polera, y si la usa, tiene que ser con cuello sí o sí. Algunos más puristas no se sacan el sombrero de huaso ni para manejar y usan un cinturón blanco de cuero de chancho (sólo porque son cuicos agrónomos se les permiten ese tipo de aberraciones fashionistas).

El cuico agrónomo siempre anda en camioneta. En camioneta de verdad, no en “camioneta” como le dicen muchos cuicos a los jeep. Una camioneta con pick up, típicamente con una calcomanía (o sticker, como se dice ahora) de Pioneer, John Deere o cualquiera de esas marcas agrónomas que nadie más que los cuicos agrónomos saben de qué son, pero todo el cuiquerío logra identificar como un sello de un cuico agrónomo.

Al cuico agrónomo no le gusta mucho estudiar, probablemente porque no le gusta estar mucho rato sentado, en lugares cerrados. Al cuico agrónomo le gusta “aprender haciendo”, le gusta usar su instinto a la hora de trabajar, su intuición campesina es la que manda en el cuico agrónomo.

Los cuicos agrónomos se hacen amigos de los hijos de los inquilinos, a una edad en la que no pueden distinguir “clases”. Pero eventualmente los papás (la mamá generalmente) los llama al “orden”, explicándoles que pueden ser amigos, pero tienen que mostrar una cierta “deferencia” con ellos, porque no son iguales y nunca lo van a ser. Y el cuico agrónomo se resigna, y con el tiempo también entiende que su mamá tenía razón, y replica lo mismo a sus hijos.

El cuico agrónomo conoce a los otros cuicos agrónomos, de campos vecinos, o incluso no tan vecinos. Como siempre, los cuicos agrónomos se reconocen entre ellos, logran ubicarse incluso sin ser de Santiago. Ellos saben que alguien de Curicó que estuvo en la Alianza Francesa o en el Orchard no es lo mismo que uno de los Maristas (salvo que tenga más de 50 años). En cambio en San Fernando los Maristas sí son el colegio adecuado, (aunque desde hace un tiempo existe el "Arrayanes") . Un cuico agrónomo de Rancagua TIENE que ser del Instituto Inglés (las nuevas generaciones pueden estar en el La Cruz, de los Legionarios, pero casi nada más). En Talca, el “Inglés de Talca”. Y sería. Hay algunos casos extremos en que cuicos agrónomos tuvieron que ir en sus primeros años a una escuelita rural, dada la lejanía del campo donde vivían con algún colegio más “decente”. Pero en un cuico agrónomo eso es súper respetable. No es lo mismo un pariente pobre que haya ido a un liceo, que un cuico agrónomo que haya estado en la escuela municipal de Pichidegua.

El cuico agrónomo es machista (mujeres y hombres). Las mujeres de esta categoría normalmente no trabajan o si lo hacen, normalmente son profesoras o parvularias u otra profesión que no les quite mucho tiempo para dedicarse a los niños (y no lo digo en tono despectivo). Al cuico agrónomo hombre le gustan las mujeres “de bien”, “a la antigua”. Nada de mujeres empoderadas y trabajólicas. No. El cuico agrónomo tiene muy claro la diferencia entre una mujer “para pasar el rato” y una “para casarse”. El cuico agrónomo “chinea” (se mete con “chinas”, o sea mujeres “rascas” del campo), va a la “Tía Ruth”, pero a la hora de los quiubos, se queda con la niña bien, obvio (aunque algunos sigan teniendo sus “sucursales”, incluso algún guachito por ahí al que le dicen “el rucio” o tiene “ojitos de color”).

 Al cuico agrónomo le importan mucho los apellidos, mucho más que al resto de los cuicos, por lo que jamás podría pasársele por la cabeza transar en este punto. Es por eso que el cuico agrónomo generalmente tiene los apellidos más cuicos, porque son los que menos se mezclan con no cuicos, incluso no les alcanza ni para mezclarse con cuicos no tradicionales (por ejemplo un cuico “de colonia” es muy poco probable que se junte con algún cuico agrónomo). Como es más tradicional, a los hijos les pone nombres tradicionales, a veces compuestos, y otras veces en honor a antepasados (o porque no se puede romper la tradición familiar y todos los "primeros hombres de la familia se llaman Alfonso"). María Francisca, Magdalena, Teresita, Juan Eduardo, José Ignacio, son nombres comunes entre cuicos agrónomos y de hijos de ídem.

Cuico agrónomo es cuico parrillero. Sería una ofensa al resto del cuiquerío agrónomo que alguno de los suyos no supiera preparar un buen asado y por supuesto tomarse hasta el agua de los floreros. Porque el cuico agrónomo es buenazo pa’l trago. En eso no se diferencia al resto del mundo “rural” de Chile. El alcohol es un desde en el mundo agrónomo.

Al cuico agrónomo no le gusta mucho el fútbol, probablemente no es ni bueno “para la pelota” (como diría un cuico agrónomo con su herencia de lenguaje inquilino). Pero sí que son buenos para “correr la vaca” (conocido en el mundo no agrónomo como “Rodeo”) o al menos ir a ver ese “deporte”, con todo lo que implica (chineo, borracheras, asados, etc.). El Champion de Rancagua es el Lollapalooza de los cuicos agrónomos. 

El cuico agrónomo no viaja mucho, no por falta de recursos, sino que es muy arraigado a su tierra, le cuesta salir de su rutina. En el verano normalmente es cuando más trabajo tiene (época de cosecha), por lo tanto no sale de vacaciones en esa época. Si llega a ir a algún lado, es probable que vaya a alguna de las playas de la zona (Pichilemu, Llico, Constitución, etc.), pero no por mucho tiempo tampoco. 

El cuico agrónomo puede usar palabras “no cuicas”, heredadas de su amistad con los inquilinos. De hecho el cuico agrónomo puede incluso hablar “cantadito”, como la gente de campo. Pero es imposible confundir a un cuico agrónomo de una persona de campo “común”. El cuico agrónomo se distingue a leguas de distancia, así diga “con la fresca”(refiriéndose a cuando baja la temperatura en las tarde) o tenga afición por un buen plato de porotos o cazuela.

El cuico agrónomo, a diferencia del resto de los cuicos, es más dado a “rotear”, habla de “la empleada” (la nana), es mucho más apatronado que los otros cuicos y puede tratar peor a sus “subalternos” (ya sea en una oficina o en el campo), porque el cuico agrónomo no se ha dado cuenta todavía que las cosas han cambiado y que ya no se usa ser tan obviamente cuico. No tiene idea de marchas ni causas, odia a los gays (los llama “maricones”), sobre todo los cuicos agrónomos de más edad y mucho menos piensa en reciclaje ni cosas de ese tipo.

El cuico agrónomo es un incomprendido en la sociedad de hoy, especialmente entre los progre (no necesariamente cuicos) y en la clase media (inexistente en la mentalidad de un cuico agrónomo), pero sigue siendo admirado y respetado (y temido) en las clases más populares, sobre todo las de “provincia”. Porque aunque sea un “tal por cual” con su gente, igual les da casa, les da comida, les da todo lo que la gente “pobre” necesita para ser feliz. Y ellos se lo agradecen, y les obedecen y los quieren.