
Quise hacer este post hoy, considerando que hoy día se entregaron los resultados de postulación de muchos de los colegios cuicos, lo que genera un estrés similar (o peor) que el de la entrega de resultados de PAA (viejitos), PSU, examen de grado…y quizás test de Elisa en algunos casos!
Como sea, este
tema de los colegios es tremendo no sólo en el cuiquerío, es verdad. Muchas
postulaciones, pocos cupos, pocos colegios muy demandados, niños que se quedan
sin colegio, la búsqueda frenética de un colegio donde ponerlo aunque sea el último
que uno había pensado al momento de postular, en fin.
Pero lo
interesante del cuiquerío son los criterios de selección de colegios. En el
resto de la gente (no cuicos y casi cuicos), factores como resultados PSU,
infraestructura, nivel de inglés, resultados SIMCE, son primordiales a la hora
de decidir a qué colegios postular. Pues bien. El cuiquerío no. Básicamente
porque todos los colegios a los que el cuiquerío puede postular son privados y buenos.
Entonces el factor “ránking”, pierde peso. Al cuiquerío le importa básicamente
una sola cosa: la imagen que tiene ese colegio respecto al ambiente que hay ahí.
Nadie lo dice abiertamente, lógico. Todos se autoconvencen de razones “lógicas”
para postular: que es católico (o que es laico, dependiendo del tipo de cuico),
que es mixto o co-educacional, que el deporte es bueno, etc. Cualquier cosa,
pero en la práctica nada de eso vale. Sólo sirve el ambiente y los rumores que
se esparcen en relación a tal o cual colegio.
Entonces, en
base a estos antecedentes (imagen del ambiente), el cuiquerío se obsesiona con algún
colegio, y no puede ni siquiera pensar en otros. Postula a un par más para
asegurarse, pero sus esfuerzos están puestos en la primera opción, que
obviamente es la más demandada y con menos cupos. Algunos pocos, muy pocos, lo
logran, lo que les da un nuevo status dentro del cuiquerío. El resto, o queda
en una de sus otras opciones, o en el caso extremo, no quedan en ninguno.
Es en este
caso dramático de “quedarse sin colegio” cuando a uno se le olvidan todas las
ideas preconcebidas, todos los prejuicios y todos los rumores, y amplía su
mente. Y empiezan los “datos” de colegios que todavía tienen cupos (adivinen
cuáles, los mismos a los que el cuiquerío no quiso postular por imagen), y ahí
va uno muy humildemente a presentar papeles y postular (rogar). La gran mayoría
de las veces uno queda en ese último colegio, al que uno ni siquiera se le
había pasado por la cabeza postular. Y después cuando ya uno tiene colegio, y
se siente infinitamente aliviado….y entra al colegio, se da cuenta que no era
tan terrible, que no se acababa la vida por no haber quedado en ESE colegio que
tanto quería, que este colegio tiene gente bien “normal” y lo más importante
(ahí uno se da cuenta) es que el hijo o hija lo pasa bien en el colegio,
aprende y finalmente igual le va a ir bien en la vida y va a ser una persona
feliz.
Y bueno,
obviamente después a uno se le “olvidan” (convenientemente) todas las cosas
malas que dijo antes de ese colegio, y lo defiende a brazo partido frente al
resto del cuiquerío, sobre todo ese cuiquerío que sí quedó en los colegios “deseables”
y que de alguna manera se sienten “superiores” a los “pobres” que no quedaron.
Y por más que
uno le diga a los que van a postular al siguiente año, que a uno no se le va la
vida si no queda en un cierto colegio, que hay otros colegios donde los hijos van
a estar felices iguales (y con gente “normal”), igual parte todo el cuiquerío
al año siguiente a sentarse en el gimnasio del Monte Tabor, junto con 400
personas “conocidas”, a rellenar el cuestionario (que practicaron antes, porque
se lo consiguieron), parten al Manquehue a escuchar la charla soporífera del
Rector, averiguan los nombres de los párrocos de su barrio, meten a sus hijos a
clases particulares para que aprendan a hacer la figura humana que tanto
importa en el Newland…porque todos creen que “esos” que no quedaron deben haber
tenido un problema como matrimonio, o que el niñito o niñita era inmaduro, y
obviamente eso no les va a pasar a ellos que son una familia tan fantástica y
su hijo o hija tan normal. Pero a todos nos puede pasar (me incluyo). A todos.
Asique dedico
este post a todos quienes no quedamos en los colegios que postulamos (yo lo viví hace varios años eso sí), que
tuvimos que sufrir la angustia de buscar un colegio a último minuto, y que
finalmente nos sentimos aliviados porque hubo un colegio que sí nos valoró como
familia, sí valoró a nuestro hijo o hija, y que sí nos dimos cuenta que de
verdad hay más colegios buenos de los que uno cree, y que el colegio no es lo
único que importa en la vida.