Cuicoterapia

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lunes, 22 de diciembre de 2014

Cuicoterapia, el libro: reacciones de cuicos

Desde que apareció mi libro, y en realidad mucho antes, desde que lo empecé a escribir (bueno, no fue tanto antes tampoco), mi círculo de familiares y amigos, la gran mayoría cuicos de diferentes tipos, me han hecho sus comentarios y reacciones.

Así por ejemplo (en el libro, cada tipo de cuico tiene su ilustración, aquí pongo algunas. Las ilustraciones son de Alvaro López, http://www.mutante.tv )

Un cuico agrónomo, ya mayor, me dijo que el título de ese tipo de cuico debería haber sido “cuico agricultor” porque “los que estudiaron agronomía no son necesariamente como nosotthros (los verdaderos cuicos agricultores)”. Otro cuico agrónomo, joven, me dice que ya no existen de esos cuicos agrónomos tan “apatronados”, que ya están en retirada, que ahora son mucho más “normales”. Pero yo lo veo y esa deferencia con los inquilinos sigue intacta.  

Los cacos, 100% hinchas, muy orgullosos y además muy chochos de contarle a sus otros amigos caco que conocen a la autora de Cuicoterapia. Ven que los contactos de los caco son más limitados, y dadas las circunstancias, pasé a ser un “contacto deseable”. De hecho a una amiga caco, una vecina (recuerden que son muy cercanos con sus vecinos) le dijo que no podía ser que ella fuera amiga mía, si no teníamos nada que ver. Caco clasista no más. Y lo digo aquí en público: caco vecina de mi gran amiga caco: sí, ¡¡¡somos muy amigas!!! #inyourface


Los CME (clase media emergente, para los que no han leído el libro) están siguiendo atentamente cada entrevista y reportaje relacionado con el libro, probablemente tratando de aprender y conocer más la realidad cuica para poder imitarla de mejor manera. Creo que vamos a empezar a ver CME hablando de anteojos en vez de lentes en un corto plazo. Y probablemente ahí va a ser cuando los cuicos empiecen a hablar de lentes ja ja ja.



Los cuicos seduc, con su estilo siempre tan amable y educado, me han felicitado con hartos signos de exclamación, usando términos como “seca!!!!!!!” “te pasaste!!!!!!”. Muy amorosas, debo decirlo. Otros seduc han sido un poco más reservados para sus comentarios, probablemente porque les “duele” un poco mi burla. Uno me dijo “estoy “pensando” comprar tu libro”. Probablemente hay un conflicto interno en él, entre poder reírse de su especie, o ver, con estupor, cómo se revelan las intimidades seduc. A los cuicos pernos les pasa parecido, se ríen mucho, pero mantienen algo de reserva también. Yo creo que tienen sentimientos encontrados: por un lado están felices que me vaya bien con mi libro, y lo encuentran divertido y todo, pero por otro lado también hay un cierto resquemor de leer cosas de su intimidad y “trancas”.  

Las cuicas clueless, adivinen: obvio que ni idea del blog, ni del libro, ni de nada. En un ataque de autobombo, y rompiendo mi ley de no-hablar-de-cosas-extracolegiales-en-los-whatsapp-de-los-cursos-de-los-niños”, mandé información para promover mi libro. Y, por supuesto, las clueless saltaron con un “¿qué? ¿Cómo? ¿Escribiste un libro? ¿Y de qué se trata?”. Por supuesto, las empoderadas ya estaban totalmente enteradas, vía redes sociales probablemente, o gente de su oficina. Las besis, en el fondo no se interesaron mucho. Tal vez si el libro hubiera tratado de anécdotas colegiales, les habría interesado más. Las naif un poco como las clueless, sin cachar mucho, pero muy tiernas, celebrando mi logro.



Las viejas cuicas en general han sido muy hinchas, para ellas es lo máximo esto de ver descrito todo lo que ellas siempre han sabido y aplicado. Al fin alguien que las entienda, no sólo por la descripción de ellas mismas (eso no les gustó tanto), sino por este mundo cuico que ellas tanto protegen y defienden. He recibido comentarios de la talla de “genia”. Jaajajaja.


El cuico consolidado, con un somero “buena”, y anormalmente preocupado de las ventas. Al punto de preguntarme diariamente “¿cómo van las ventas, has sabido algo?”. No saben que aunque venda toda la 1° edición y aunque salgan varias más, no me “forraría”, que es lo que ellos se deben imaginar. Más allá de eso, su interés es limitado.


El cuico progre. Uf.  La gran mayoría de los cuicos progre se han tomado este asunto “a bien”. Pero la verdad es que casi ninguno se reconoce como progre. Yo creo que les da como “pudor” reconocer que son tan onderos. Siempre es: “conozco a tantos así”. Pero nunca se asumen como tales. El caso más curioso es de una cuica progre, que definitivamente me quitó el saludo. No estoy exagerando. ¿La razón? Entre los nombres de niños progres, estaba el de su hija y el de hijos de otras amigas de ella (y ex mías, al parecer). La verdad es que ha sido el momento más incómodo ese de saludar a esta persona y que se quede tiesa como momia, sin mirarme, sin emitir sonido ni hacer movimiento. Nunca me había pasado, les juro. Pero bueno, así es la vida, ¡¡no se le puede caer bien a todo el mundo!!



En general, todo el cuiquerío ha tenido una buena reacción ante el blog y ante el libro. De hecho, muchos se declaran “fan” o “fans” jaja. Yo pienso que a todos nos gusta sentirnos parte de algo, sentirnos “normales”, al menos a nosotros los chilenos que somos por definición inseguros. Ya, obvio que muchos van a saltar diciendo que él/ella no, que le da lo mismo y que se siente súper seguro. OK, se los concedo, pero en el fondo del corazón igual es rico sentirse identificado con algo, como que da una sensación de pertenencia. Pensaba en Los 80, al final yo creo que una parte del éxito fue la producción, el cuidado de los detalles, de que todos dijimos “oh, yo tenía ese mismo cuadro/decoración, etc.”. No quiero ni tratar de ponerme a la altura de Los 80, pero al final es lo cotidiano lo que nos hace “click”.


Y como autobombo final, les cuento que en poco más de 1 semana en librerías, Cuicoterapia está en el lugar 8 y 7 del ránking de La Tercera y El Mercurio (respectivamente), de libros más vendidos de la semana. ¡¡Asique a comprarlo antes que se agote!!

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mamás Cuicas (parte IV): Cuica Naif



(Este es mi último post pre-libro. El libro viene con hartos perfiles nuevos y los perfiles ya publicados acá están actualizado y profundizados, más toda una primera parte introductoria de temas generales de cuicos, no se lo pierda! desde diciembre a la venta)

La cuica naif es esa cuica que vive en un mundo paralelo. Es «pariente» de la cuica clueless, en el sentido de que no está muy alerta a lo que pasa, pero la cuica naif tiene esa cosa ingenua, casi infantil. Es muy dulce, muy amorosa y muy preocupada.

La cuica naif no cree en la maldad de la gente, y si llega a creer, sufre por ello. Ella de verdad ruega por la «paz del mundo», igual que las candidatas a Miss Universo. La cuica naif no se entera mucho de lo que pasa en el planeta; sabe que hay unas guerras por aquí y por allá y que algo pasa con la economía, pero en general no tiene mucha opinión sobre la contingencia. De hecho, lo que sabe es lo que sabe su marido. La cuica naif admira a su marido por sobre todas las cosas. No es que sea una geisha (puede serlo, pero no necesariamente), pero para ella su marido es la persona más inteligente y seca de la tierra. Ella confía ciegamente en las decisiones y opiniones de su marido.

Es probable que la cuica naif no trabaje, entonces su marido es su contacto con el mundo exterior. Por supuesto, está muy dedicada a los niños, pero no en un estilo tan «mateo» como el de las besis. Sí se preocupa de ellos, siempre, pero más que todo le gusta «estar» con ellos, compartir actividades con ellos (pintar, cocinar, jugar con plasticina), tenerlos bien vestidos, darles la comida, bañarlos, contarles cuentos, todo lo que digan los libros de autoayuda para padres. Porque la cuica naif «compra» todo lo que lee y escucha. Si sale un artículo que dice que las vacunas son malas, se espanta, lo comparte en Facebook y probablemente llame al pediatra para preguntarle si es verdad; es común verla pregonando sobre los «estudios» que ha leído sobre tal o cual enseñanza, enfermedad o cualquier tipo de información relacionada con la familia. Se toma muy en serio su rol de mamá y señora y trata de cumplirlo a cabalidad: hay que dejar tiempo para estar con el marido, los niños tienen que tener una rutina, etc.

Obviamente, la cuica naif les restringe a sus hijos las cosas «ricas», solo las pueden comer el fin de semana o cuando la ocasión lo amerite. Tiene un sofisticado sistema de recompensas y castigos, seguramente en algún mural donde pone estrellitas para que sus hijos se motiven a portarse bien. Si se portan mal, los manda un tiempo afuera y, como dicta la «psicología», después conversa con el hijo (aunque tenga dos años) sobre cómo sus actos acarrean consecuencias y le transmite que no es que ella no lo quiera, sino que lo adora y quiere que entienda. Ella trata de ser consecuente, no importa cuán cansada o aburrida esté, ella no transa los horarios, las rutinas ni los sistemas de aprendizaje. Y cuando se junta con sus amigas, el tema de conversación es todo lo que hace y no hace para luego repetir (como loro) lo que ha leído en los artículos, asumiendo que es la verdad absoluta y que no existe otra forma de criar a los hijos o relacionarse con el marido.

Ahora bien, no es que esto sea malo en sí, el problema es que en la vida real las cosas no funcionan a la perfección. Y de repente un hijo sale más mañoso o más rebelde; quizás le pega a otros niñitos en el colegio. Y ahí es cuando la cuica naif entra en colapso, porque no logra entender cómo, si ha cumplido al pie de la letra todas las «instrucciones» para ser mamá, su hijo «falla». Por supuesto, en ese momento recurrirá a otro tanto de literatura o se cansará de buscar en Google dónde está el problema o cómo se puede solucionar. Es muy probable que pida entrevista con la profesora una y otra vez o que lleve a su hijo a una psicóloga, lo que sea con tal de salir de este impasse. El marido, que generalmente es muy paciente, la escucha, la apoya, la acompaña a las entrevistas y hasta capaz que lea los artículos que le manda su señora.

Es altamente probable que la cuica naif salga con su marido una vez a la semana, los dos solos, tal como se recomienda, y probablemente se manden unas escapaditas de fin de semana, pero porque eso es lo que hay que hacer para mantener vivo el matrimonio. Seguramente, no es muy esquiva con el marido a la hora de la «intimidad» y mantiene una «rutina» en cuanto a la frecuencia sexual, porque ella entiende que eso le hace bien a la pareja y que ayuda a mejorar la relación y a mantenerse cercanos.

La cuica naif es seca para las manualidades: pintura, escultura, cuadros, cocina, cerámica, macramé, bordado, tejido, patchwork, decoupage, etc. Esto la relaja y la saca de este mundo tan «exigente» que se ha creado. A veces «emprende» y vende sus creaciones entre sus amigas y conocidos.

Por supuesto, dedica mucho tiempo y esfuerzo a su casa, a que todo esté en su lugar y la decoración sea perfecta; es «busquilla», por lo que siempre tiene buenos datos de maestros o de géneros baratos. Al igual que la cuica empoderada, es fanática de Pinterest, de donde saca miles de ideas de decoración o de actividades para los niños. Es muy preocupada de que su casa esté linda y está pendiente de cada detalle cuando viene gente a un cumpleaños o una comida. Es probable que ella misma cocine, que compre flores para poner por toda la casa y que la mesa tenga alguna cosa «chora», como los nombres de los comensales escritos a mano en una tarjeta. Ir a la casa de una cuica naif es comida rica y buena atención asegurada. Eso sí, puede ser un poco deprimente para los que no son tan afanados en lo doméstico, porque todo está perfectamente en su lugar, cada pieza decorada de mejor forma que la otra. La cuica naif es algo así como una Martha Stewart en versión naif (valga la redundancia).