Cuicoterapia

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lunes, 17 de noviembre de 2014

Mamás Cuicas (parte IV): Cuica Naif



(Este es mi último post pre-libro. El libro viene con hartos perfiles nuevos y los perfiles ya publicados acá están actualizado y profundizados, más toda una primera parte introductoria de temas generales de cuicos, no se lo pierda! desde diciembre a la venta)

La cuica naif es esa cuica que vive en un mundo paralelo. Es «pariente» de la cuica clueless, en el sentido de que no está muy alerta a lo que pasa, pero la cuica naif tiene esa cosa ingenua, casi infantil. Es muy dulce, muy amorosa y muy preocupada.

La cuica naif no cree en la maldad de la gente, y si llega a creer, sufre por ello. Ella de verdad ruega por la «paz del mundo», igual que las candidatas a Miss Universo. La cuica naif no se entera mucho de lo que pasa en el planeta; sabe que hay unas guerras por aquí y por allá y que algo pasa con la economía, pero en general no tiene mucha opinión sobre la contingencia. De hecho, lo que sabe es lo que sabe su marido. La cuica naif admira a su marido por sobre todas las cosas. No es que sea una geisha (puede serlo, pero no necesariamente), pero para ella su marido es la persona más inteligente y seca de la tierra. Ella confía ciegamente en las decisiones y opiniones de su marido.

Es probable que la cuica naif no trabaje, entonces su marido es su contacto con el mundo exterior. Por supuesto, está muy dedicada a los niños, pero no en un estilo tan «mateo» como el de las besis. Sí se preocupa de ellos, siempre, pero más que todo le gusta «estar» con ellos, compartir actividades con ellos (pintar, cocinar, jugar con plasticina), tenerlos bien vestidos, darles la comida, bañarlos, contarles cuentos, todo lo que digan los libros de autoayuda para padres. Porque la cuica naif «compra» todo lo que lee y escucha. Si sale un artículo que dice que las vacunas son malas, se espanta, lo comparte en Facebook y probablemente llame al pediatra para preguntarle si es verdad; es común verla pregonando sobre los «estudios» que ha leído sobre tal o cual enseñanza, enfermedad o cualquier tipo de información relacionada con la familia. Se toma muy en serio su rol de mamá y señora y trata de cumplirlo a cabalidad: hay que dejar tiempo para estar con el marido, los niños tienen que tener una rutina, etc.

Obviamente, la cuica naif les restringe a sus hijos las cosas «ricas», solo las pueden comer el fin de semana o cuando la ocasión lo amerite. Tiene un sofisticado sistema de recompensas y castigos, seguramente en algún mural donde pone estrellitas para que sus hijos se motiven a portarse bien. Si se portan mal, los manda un tiempo afuera y, como dicta la «psicología», después conversa con el hijo (aunque tenga dos años) sobre cómo sus actos acarrean consecuencias y le transmite que no es que ella no lo quiera, sino que lo adora y quiere que entienda. Ella trata de ser consecuente, no importa cuán cansada o aburrida esté, ella no transa los horarios, las rutinas ni los sistemas de aprendizaje. Y cuando se junta con sus amigas, el tema de conversación es todo lo que hace y no hace para luego repetir (como loro) lo que ha leído en los artículos, asumiendo que es la verdad absoluta y que no existe otra forma de criar a los hijos o relacionarse con el marido.

Ahora bien, no es que esto sea malo en sí, el problema es que en la vida real las cosas no funcionan a la perfección. Y de repente un hijo sale más mañoso o más rebelde; quizás le pega a otros niñitos en el colegio. Y ahí es cuando la cuica naif entra en colapso, porque no logra entender cómo, si ha cumplido al pie de la letra todas las «instrucciones» para ser mamá, su hijo «falla». Por supuesto, en ese momento recurrirá a otro tanto de literatura o se cansará de buscar en Google dónde está el problema o cómo se puede solucionar. Es muy probable que pida entrevista con la profesora una y otra vez o que lleve a su hijo a una psicóloga, lo que sea con tal de salir de este impasse. El marido, que generalmente es muy paciente, la escucha, la apoya, la acompaña a las entrevistas y hasta capaz que lea los artículos que le manda su señora.

Es altamente probable que la cuica naif salga con su marido una vez a la semana, los dos solos, tal como se recomienda, y probablemente se manden unas escapaditas de fin de semana, pero porque eso es lo que hay que hacer para mantener vivo el matrimonio. Seguramente, no es muy esquiva con el marido a la hora de la «intimidad» y mantiene una «rutina» en cuanto a la frecuencia sexual, porque ella entiende que eso le hace bien a la pareja y que ayuda a mejorar la relación y a mantenerse cercanos.

La cuica naif es seca para las manualidades: pintura, escultura, cuadros, cocina, cerámica, macramé, bordado, tejido, patchwork, decoupage, etc. Esto la relaja y la saca de este mundo tan «exigente» que se ha creado. A veces «emprende» y vende sus creaciones entre sus amigas y conocidos.

Por supuesto, dedica mucho tiempo y esfuerzo a su casa, a que todo esté en su lugar y la decoración sea perfecta; es «busquilla», por lo que siempre tiene buenos datos de maestros o de géneros baratos. Al igual que la cuica empoderada, es fanática de Pinterest, de donde saca miles de ideas de decoración o de actividades para los niños. Es muy preocupada de que su casa esté linda y está pendiente de cada detalle cuando viene gente a un cumpleaños o una comida. Es probable que ella misma cocine, que compre flores para poner por toda la casa y que la mesa tenga alguna cosa «chora», como los nombres de los comensales escritos a mano en una tarjeta. Ir a la casa de una cuica naif es comida rica y buena atención asegurada. Eso sí, puede ser un poco deprimente para los que no son tan afanados en lo doméstico, porque todo está perfectamente en su lugar, cada pieza decorada de mejor forma que la otra. La cuica naif es algo así como una Martha Stewart en versión naif (valga la redundancia).

lunes, 2 de junio de 2014

Mamás Cuicas (parte III): La Cuica Clueless



La cuica clueless (término en inglés para “despistada”) es la que, en lo que a asuntos colegiales se refiere, está “en la luna”. No importa que sea una ejecutiva exitosa o que no trabaje, para ella el tema del colegio la confunde, y le encanta hacerlo notar: “es que soy tan volá, nunca cacho nada”.

La cuica clueless es la que no sabe en qué letra (de curso) está su hijo, por lo tanto para el día de la madre va sala por sala buscándolo; “ay, siempre me pasan estas cosas”, se justifica - sonrisa en la cara - cuando entra a cada sala, recibiendo miradas de odio tanto de las besis como de las empoderadas. Las besis, porque no entienden cómo alguien puede no estar pendiente de cada cosa que pasa en el colegio, y las empoderadas, porque no entienden cómo si ellas, con todo lo que tienen que hacer, saben perfectamente las cosas más básicas, haya algunas que no logran coordinarse.

La cuica clueless nunca se aprende los nombres de otras mamás (y también lo hace saber); “ay soy tan mala para los nombres, nunca me los logro aprender”, y mucho menos de los amigos de sus hijos o de la miss (así se le dice a la profesora en el 99% de la población cuica). Es muy probable que diga que se le confunden entre los del año pasado o entre los de los otros hijos. Lo más importante de la cuica clueless es que todos tienen que saber que ella es despistada, “volada” (es su palabra favorita), lo cual siempre dice en tono como si fuera una virtud más que un defecto.

La cuica clueless manda a su hijo con buzo el día que avisaron (por todos los medios) que tienen que ir con uniforme completo o la que nunca manda el cuadradito de lana o cualquier campaña social que haya. O tal vez mande arroz al curso que hay que mandar tallarines. O capaz se le olvide firmar la comunicación para que vayan al paseo a Kidzania, y llamen del colegio para preguntarle si autoriza a su hijo (que probablemente está llorando), y ella con toda calma diga que sí, que obviamente (además usa un tono muy amistoso que genera la simpatía del (en principio enojado) coordinador que la llamó), salvando a su hijo al último minuto.

La cuica clueless pareciera que no mira los whatsapp del curso, pero la verdad es que sí los mira, pero no retiene (o no quiere retener). Si alguien manda un whatsapp diciendo “mañana hay misa de curso con los niños a las 8:10”, la cuica clueless va a responder (un par de horas después), “¿a qué hora es la misa?” o capaz pregunte si es en la mañana o en la noche.

La cuica clueless es la pesadilla de las besis (y de las delegadas). No importa cuántas veces le expliquen y le recuerden las cosas, la cuica clueless SIEMPRE va a salir con alguna duda básica o va a entender al revés.

No es que la cuica clueless no se preocupe por sus hijos, es simplemente que es “volada”. A la cuica clueless no se le olvidan los turnos o llevar a sus hijos al doctor. Lo que no logra retener son nombres, cursos, fechas, horas, lugares, direcciones. Por alguna razón siempre anda perdida con esas cosas. Logra llegar finalmente, pero después de haber preguntado repetidas veces. Obviamente no va a saber dónde es el cumpleaños de algún niñito, porque no sabe dónde dejó la invitación. Probablemente ni siquiera sepa de quién es, y cuando llegue al cumpleaños, no va a saber jamás quién es la dueña de casa, porque ella es tan “volada” que nunca se acuerda tampoco de las caras. Y le va a comentar a otras mamás, “es que nunca cacho nada, que atroz”, pero con un tono de preocupación del mismo nivel que si estuviera contando que se murió una hormiga en India.

La cuica clueless como que se impacta de que haya otras mamás que sepan las cosas. Generalmente la cuica clueless se “hace” de una informante/ayudante/salvadora, que es probablemente alguna besi u otra mamá de buena voluntad, a la que siempre va a llamar para preguntarle de quién es algún cumpleaños, dónde queda una casa, cuándo es la comida de curso, o cualquier otra duda. La informante/ayudante salvadora tirita cada vez que ve en su celular el nombre de la clueless, porque ya se imagina que le va a preguntar algo que ya se ha dicho hasta el cansancio. Pero le sigue contestando, porque la cuica clueless – muy clueless será, pero no tiene un pelo de tonta – sabe “sobarle el lomo” (perdón el término vulgar) a su salvadora y cada vez que le pide algún tipo de ayuda, termina la conversación con un “TE AMO, eres seca” (entiéndase este “te amo” en un tono cuico-nada-que-ver-con-los-te-amo-mami-que-se-pueden-escuchar-en-otros-segmentos-de-la-población), o “TE PASASTE, eres mi IDOLA”, con lo que la pobre ayudante queda con su ego un poco más alto y una sensación de estar un paso más cerca del cielo por ayudar a esta pobre ave (aunque esa sensación le dure un segundo, antes que la cuica clueless vuelva a mandar un whatsapp preguntando qué día de la semana van con buzo (aunque sea octubre y lleven 8 meses yendo con buzo todas las semanas el mismo día)).

En el fondo la cuica clueless sabe que siempre va a haber alguien que sepa las cosas, por lo tanto no le parece necesario aprénderselas, memorizarlas, ocupar tiempo y espacio en su cabeza para cosas que de todas maneras va a lograr saber. Y si algún día llega tarde a algo o tiene que pasar por un par de salas antes de llegar a la de sus hijos, qué importa si igual lo logró. La cuica clueless en el fondo no se estresa y además confía ciegamente en otras mamás que siempre la van a socorrer.


Y probablemente las cuicas no-clueless deben estar gozando leyendo este post, y mandándoselo a las cuicas clueless, que OBVIAMENTE no van a saber abrir el link y van a llamar a la misma que se lo mandó para que le explique cómo abrirlo, “es que yo soy tan mala para estas cosas tecnológicas”, le va a decir. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Mamás Cuicas (parte II): La Cuica Besi

Nota: El término “besi” lo saqué de esta columna de Josefina Licitra (fui autorizada por ella a usarlo): http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp?id={57e73435-6c1c-4f8f-a0e4-0c1ba5345021} )

PD: si les dio lata leer el artículo, "besi" es una derivación melosa de "beso". Josefina Licitra es argentina y les puso así a las mamás que se describen acá, porque son tan dulzonas que en vez de despedirse con "chau besos", ponen "chau, besis".

La cuica besi es lo contrario de la cuica empoderada en muchos aspectos. La cuica besi sí es culposa, sí necesita estar todo el día pendiente de los niños y de su casa.

La cuica besi usa mucho facebook, donde publica fotos de sus niños, de los logros de éstos, o de los paseos familiares que hacen, porque a la cuica besi le mata su familia, es lo que más le importa (sí, a todas nos importa más que nada, pero para ellas es más todavía!).

A la cuica besi le encanta ir al colegio de sus niños. Se la ve en el colegio a las horas más curiosas, siempre tiene algo que conversar con la miss o con la coordinadora o el director. Sabe el nombre de todo el mundo en el colegio, del portero, la auxiliar, la secretaria, la señora del kiosko o la de la biblioteca. A pesar de eso, la cuica besi se queja mucho del colegio, de que la miss es muy estricta, de la cantidad de tareas que mandan, de que cómo los hacen estudiar tanto tan chicos. El colegio es su lugar y su tema de conversación favorito.

La cuica besi va todos los días a buscar a los niños. Por supuesto llega (al menos) media hora antes, “hace puerta” (como también dijo Josefina Licitra en su artículo) y conversa con otras cuicas besi que llegan tan temprano como ella.  

La cuica besi compra “flash cards” (unos tarjetones de palabras en inglés) para ayudar a estudiar a los niños, tiene todos los libros de Kumon para que aprendan a leer, sumar o lo que se necesite. La cuica besi tiene un sector especial en su casa dedicado al estudio, probablemente con un mural donde esté el horario de cada hijo, las circulares, tal vez hasta un cuadro de reforzamiento para cuando sus hijos logran ciertas cosas. Evidentemente se sienta todos los días a estudiar con sus hijos (hasta los 10 años al menos!), tengan o no tengan prueba o tarea. Es tanto su involucramiento con el colegio, que cuando uno de sus hijos tiene prueba o tarea, ella dice “tenemos prueba de historia” (como que ella también la tuviera). Revisa con detalle las pruebas de los hijos. Si llega a encontrar un error, seguro le va a mandar una comunicación a la miss para reclamarle…o probablemente vaya al día siguiente a hablar con ella.

La cuica besi ama los whatsapp de los cursos, porque ahí puede preguntar todo lo que necesite. Si al hijo se le quedó la agenda (cosa que puede generar gran angustia en una cuica besi), rápidamente pregunta por whatsapp si hay algo para el día siguiente (algo nuevo que no haya salido el día antes). Si no entiende una tarea, rápidamente pide aclaración por whatsapp, no vaya a ser que la hubiera entendido mal (lo que sería gravísimo!). Si alguien manda alguna cadena o la cosa más insólita, la cuica besi le va a dar las gracias (de hecho es muy probable que sea ella misma la que mande ese tipo de cosas a los whatsapp de los cursos, generando la tirria de la cuica empoderada).

La cuica besi es muy buena para el voluntariado, ella se ofrece para recolectar ropa en las catástrofes, va a misiones familiares, seguramente es delegada de más de un curso. La kermesse del colegio es el gran momento de la cuica besi, probablemente la cuica besi va a hacer turno en todos los stands de sus hijos (y seguramente reemplace a una cuica empoderada que no haya logrado ir a último minuto).

A la cuica besi le cuesta mucho más que a la cuica empoderada llevar a su marido a reuniones, charlas o comidas del colegio, porque el marido tenía que viajar, o tenía fútbol o tal vez estaba “enfermo” (quien sabe de qué).

La cuica besi va harto al mall y al supermercado, no hace compras del mes, sino que va 1 vez a la semana o más. El Portal o al Shopping (de La Dehesa) son un “must” de la cuica besi, especialmente los días de semana en la mañana: hay cuicas besis en el supermercado, cuicas besi vitrineando, cuicas besi tomando cafecito en el Mokka o el Emporio (La Rosa) o el Starbucks (con otras cuicas besi, obvio).

La cuica besi goza organizando eventos familiares, ya sea cumpleaños, bautizos, primeras comuniones o lo que sea. Seguramente va a hacer ella misma unas tarjetas de invitación geniales, o va a comprar una torta preciosa con monos, o va a estar días preparando la decoración. Porque la cuica besi es esmerada y es en general muy buena para las manualidades. Por eso siempre los trabajos de los hijos de las cuicas besis son los más lindos, los más perfectos, los más envidiables.


La cuica besi y la cuica empoderada se admiran (y envidian) mutuamente: a la cuica besi le encantaría tener una vida un poco más glamorosa como la de la cuica empoderada, y a la cuica empoderada le encantaría tener más tiempo para poder por último ir al supermercado en más de 24 minutos (que es el tiempo que le queda entre todo lo que tiene que hacer). Eso es lo que admiran secretamente, pero en la práctica, es muy clásico escuchar a una cuica empoderada diciéndole a una besi (que cuenta orgullosamente de sus flash cards) “ah no, yo encuentro que son demasiado chicos para estudiar tanto, yo los dejo que jueguen no más si están cansados”. O la cuica besi le va a decir a la empoderada “pero cómo, ¿no sabías que hoy día era el día del amigo y había que mandar disfrazados a los niños?”. La cuica besi y la cuica empoderada tienen como una "pugna tácita", porque cada una quiere demostrarle a la otra que SU sistema de vida es mejor, y entre las de su especie puede ser que se burlen o pelen a las del otro "bando". Al final igual se toleran, porque finalmente igual son todas cuicas, y para una cuica besi es mejor una cuica empoderada que una no-cuica de cualquier tipo. Lo mismo para la cuica empoderada!


Mamás Cuicas (parte I): La Cuica Empoderada


La cuica empoderada es, en muchos casos, la contraparte del cuico consolidado. No siempre, ojo, pero hay una cierta correlación positiva entre estos 2 perfiles.

La cuica empoderada es la que manda, la que tiene el control de su vida, la cuica con actitud, la cuica segura. La cuica empoderada probablemente trabaje medio día, o al menos negoció algún beneficio en su empresa. Porque la cuica empoderada negocia. Con su jefe, con su marido, y sobre todo con su nana. La cuica empoderada es seca para negociar con la nana, de alguna manera consigue que la nana trabaje los sábados (cosa que el resto de la gente tiene muchos problemas para conseguir), consigue que la nana le dure infinito y consigue que la nana le obedezca con buena cara (cosa que también el resto de la gente tiene muchos problemas para conseguir).

La cuica empoderada es tecnológica, usa su Smartphone para todo: como agenda, para revisar las redes sociales, para whatsappear, para mandar mails, jugar Preguntados o Candy Crush, etc. Toda su vida la controla a través del teléfono. Aprovecha los trayectos en auto para llamar a sus amigas, o para pedir hora a la peluquería, o llamar al gásfiter. Como le gusta maximizar su tiempo, internet es un gran aliado para la cuica empoderada: le gusta vitrinear (y comprar) por internet. Amazon es su página favorita, y ahí pide cosas que manda al hotel donde se va a quedar su marido, alguna amiga o cualquier persona que viaje (porque la cuica empoderada no tiene problemas para pedir favores). Incluso las compras del supermercado las hace por internet. Le agota tener que ir 2 horas al supermercado, qué pérdida de tiempo más grande!

Tiene muy organizada su casa, en los refrigeradores de las cuicas empoderadas seguramente va a haber un menú (de la semana o del mes), instrucciones para la nana, horarios de los niños, teléfonos de emergencia, medidas y horarios de remedios….todo lo que pueda ser necesario en la casa, va a estar debidamente anotado (capaz hasta en una planilla Excel).

La cuica empoderada hace turnos en el colegio, porque como la cuica empoderada es práctica, y considera demasiado esclavizante ir todos los días a buscar niños al colegio. Prefiere mandarse la lata de repartir niños por toda la comuna, pero una vez a la semana.

A la cuica empoderada no le gustan los whatsapp de cursos, de hecho ni los lee porque qué agote leer tanto whatsapp. Si hay que confirmar algo, lo hace, pero no va a andar perdiendo tiempo leyendo cada whatsapp que llega preguntando por la tarea o por el trabajo.

La cuica empoderada no tiene interés de estresar a sus niños con las tareas y estudios. Hace tareas y estudia con ellos, pero jamás los va a sentar todas las tardes a repasar o comprarle libros especiales. Si al niñito/a le cuesta estudiar, se va a sentar más rato con él, aunque seguramente va a pedir ayuda externa, no por flojera, sino porque insisto, la cuica empoderada es práctica, y si hay algún problema, ella va a buscar la solución, no se va a desgastar amargándose ni sufriendo demás.

La cuica empoderada participa de las reuniones y eventos del colegio – porque quiere estar bien informada – y siempre va a estar con el marido. Es posible que mande sólo al marido si ella tiene una comida o está de viaje (y él va a ir). La premisa de la cuica empoderada es que el hijo/a es de los 2 por igual, asique no tiene porqué ir ella sola a las cosas del colegio.

Los hijos de la cuica empoderada se acuestan solos, temprano, y jamás se pasan a la cama de sus papás en la noche. Si llegan a pasarse, la cuica empoderada los manda fletados de vuelta (o capaz el marido se levante a devolverlos). Nada de mal criarlos. Obviamente la cuica empoderada va a usar el “Duérmete Niño” si la guagua no logra dormirse, y en su fuero interno le cuesta entender que haya gente que sufra a la hora de acostar a los niños, siendo que es tan fácil tenerlos ordenados!

La cuica empoderada tiene una relación bien de igual a igual con el marido, aunque él sea el que pone la mayor cantidad de “lucas”, ella le deja bien en claro que ella trabaja medio día porque para eso se hace cargo de los niños, nana, supermercado, doctores, etc. Toman las decisiones en conjunto, del lugar para vivir, del colegio, del veraneo, etc.

Es muy probable que la cuica empoderada mande al marido a “entretener” a los niños los sábados o domingos en la mañana, mientras ella duerme o va a la peluquería o simplemente descansa. La cuica empoderada tiene muy claro que necesita tiempo para ella, para hacerse las manos, para teñirse el pelo, para juntarse con las amigas. La cuica empoderada no es culposa, ella tiene claro que tiene que tener tiempo para sí misma para poder estar bien con su marido, con sus hijos, etc. No por salir un rato sin los niños los va a dejar traumados!

La cuica empoderada se cultiva: hace ejercicio, come sano, se cuida el pelo, se compra cremas “ricas” (que es un eufemismo de “caras”), “invierte” en si misma,  como a ella le gusta decir. Sus manos están siempre bien hechas, su ropa es de muy buen gusto, y siempre sabe lo que está de moda y lo combina muy bien. Le encanta ir a bazares, donde encuentra ropas entretenidas y originales.

A la cuica empoderada también le gusta la decoración y su casa seguramente va a estar siempre muy bien “puesta”. Saca ideas de pinterest, va a la MasDeco Market, al Bazar Ed, a la Casa Mater. A la cuica empoderada le encanta tener buenos datos de mueblistas, cortineros, etc., encontrar cosas “choras”, y por supuesto contarle a sus amigas que le costó “botado de barato”. Porque como buenas cuicas, jamás van a decir que algo les costó carísimo (aunque haya sido), porque eso es de mal gusto.

A la cuica empoderada le gusta viajar, con su marido obviamente, pero también a veces va con su mamá, con sus hermanas o con amigas. Insisto, la cuica empoderada tiene claro lo que quiere y lo que merece, no anda culpándose ni preocupándose de tonteras como el hecho que el marido tendrá que hacerse cargo de los niños mientras ella no está. “Bueno yo también me saco la cresta trabajando, asique que le toque a él alguna vez”, puede decir la cuica empoderada si alguien le cuestiona su “libertad”.

La cuica empoderada es muy buena anfitriona, aunque normalmente es el marido el que más atiende a los invitados. “Gordo, tráete otro vino”, dice ella, pero de todas maneras se preocupa de tener todo impecable. Pero como es práctica, las lasañas de La Punta o de Fortunata o las cosas de Tiento son lo mejor que le puede haber pasado en la vida. Nada de andar cocinando ni preocupándose, todos quedan felices de lo rico que está todo, y nada de complicaciones.


La cuica empoderada no tiene miedo. Si a ella algo le parece mal, lo va a decir. La cuica empoderada tiene opinión, y si algún tema le da lata lo va a decir “ay no en ese tema no me meto, me carga la política”. Jamás va a decir que no sabe de algo, es mejor parecer molesta con el tema antes de confesar ignorancia. La cuica empoderada sabe perfectamente sus fortalezas y debilidades, pero no tiene interés en que el resto conozca sus debilidades. La cuica empoderada se sabe vender, y no se deja intimidar por nada, ni por nadie (salvo tal vez por la cuica besi y sus cumpleaños perfectos!).

jueves, 8 de mayo de 2014

Las viejas cuicas

Las viejas cuicas son las cuicas mayores de 55 años. Las viejas cuicas son de alguna manera las causantes de los traumas y eufemismos que usa el cuiquerío hoy en día. Porque las viejas cuicas, para estos tiempos, pueden ser muy detestables.

Las viejas cuicas no se conforman con preguntar el colegio como todo el resto del cuiquerío, sino que NECESITAN saber el 2° apellido de cualquier persona (mortificando a sus hijos/as adolescentes que con suerte saben el nombre de su pinche). El mayor alivio para sus hijos es escuchar a su mamá decir que su amigo(a)/pololo(a) es “dije”. Es el equivalente al “dedo hacia arriba” del emperador Romano cuando decidía salvarle el pellejo a un gladiador.

Las viejas cuicas son las que tiran sus 4x4 encima del resto. Son las que se estacionan sin ningún remordimiento de conciencia en los estacionamientos de gente con discapacidad (si digo lisiados me linchan) o embarazadas, y se ponen en las colas preferenciales en el supermercado. Si uno tiene la mala idea de enfrentarlas (generalmente una embarazada furiosa es la única que se atreve), te dicen “ay es que no me di cuenta”, o las más desfachatadas: “ay es que no había nadie, total llevo 2 cosas/total voy 2 minutos”.

Las viejas cuicas no tienen problemas para rotear ni para mirar en menos. A las nanas les dicen empleada (aunque no sean cuico agrónomo) o incluso “maid” (la máxima siutiquería en estos tiempos). No las tratan mal, de hecho les da muy buenos regalos, pero sí les exigen mucho (tipo cuico agrónomo con sus inquilinos). Sólo las nanas de las viejas cuicas se acuestan después de las 10 pm, o incluso más tarde si la vieja cuica tiene gente invitada (perdón, convidada) a comer. Así y todo, las nanas de las viejas cuicas son mucho más leales y duraderas que las nanas de las no-viejas cuicas (lo que genera una envidia profunda en las no-viejas, que tratan a las nanas con guantes de seda y así y todo se les van a cada rato).

A las viejas cuicas les importa DEMASIADO el qué dirán (recordar el caso de las guaguas dadas ilegalmente en adopción, que salió a la luz recientemente). Eso determina gran parte de su actuar. Todo tiene que estar muy bien pensado para no estar en “boca de todo el mundo” (todo el mundo = otras viejas cuicas).
Por ejemplo, a la vieja cuica le encanta contar cosas “buenas” de su familia. Por cosas buenas me refiero a un yerno o nuera cuico, a algún conocido cuico, lo que sea con tal de que el resto sienta envidia de lo bien contactada que es ella y de lo fantástica y cuica que es su familia. “La Ignacita está pololoeando con Pelayo Parot (nombre inventado, por favor no se me ofenda ningún Pelayo ni ningún Parot), de los Parot de Talca, un amor el chiquillo”….aunque el chiquillo en cuestión sea el más gorrero y reventado de todos. “Francisquito trabaja en el Security (empresa cuica por excelencia), súper bien, su jefe es Alfredo Errázuriz (nombre inventado), el de los Errázuriz de Panquehue”. Y así, goza contando todos los logros “cuicos” de su familia.
Por la misma razón de que les importa mucho el que dirán, a las viejas cuicas – en su fuero interno – les encanta que alguna de sus amigas caiga en “desgracia”, especialmente cuando uno de los hijos de la amiga deja esperando guagua a la polola, o peor (mejor) aún, es la hija de la amiga la que se embaraza. A la amiga le va a decir “pasa hasta en las mejores familias”, pero en el fondo de su corazón está chocha que haya sido su amiga y no ella la de este “drama”. En general, a la vieja cuica le mata cualquier tipo de copucha, pelambre, o cuento truculento. De la que se separó, de la que pilló al marido con otra, de la que tiene un hijo drogadicto. Mientras más terrible el cuento, mejor. Porque la vieja cuica en el fondo es muy insegura y le da terror que alguien la pele, o (horror!) que alguien piense que ella no es tan cuica.

La vieja cuica siempre está de punta en blanco. Va a la peluquería una vez a la semana, se hace las manos también una vez a la semana. Tiene su peluquera “amiga”, tiene su tienda “amiga”. La vieja cuica no es muy innovadora, ella tiene su “gente” de hace muchos años, y le encanta destacar eso (no vaya alguien a creer que es una advenediza). “ La Pelu me hace las manos hace aaaños”.
Las viejas cuicas generalmente son bien regias, ya sea por sus constantes idas al gimnasio (con personal trainer, obvio) o alguna que otra recauchada, pero muy discreta y que “casi no se nota”. Esas recauchadas no las confiesan ni a su mejor amiga, porque operarse está asociado a la farándula y gente “última” (de ordinaria). Pero obviamente el resto se da cuenta y tiene tema para el siguiente cafecito: “¿la Verónica (típico nombre de vieja cuica) se operó la nariz, ¿te diste cuenta? Ella dice que no, ¡pero quién no se va a dar cuenta si antes tenía nariz de tucán!”.

No son muchas las viejas cuicas que trabajan remuneradamente (aclaro esto para que no salte alguien a decirme que ser dueña de casa también es un trabajo), lo que no quita que tenga todo un cuento armado: hace voluntariados en el colegio de sus hijos (normalmente el menor que le va quedando en el colegio) o en alguna obra social, toma cursos de religión, de cerámica o de pintura, hace gimnasia (típicamente pilates o con el personal trainer ya mencionado). Le encanta ir a misa, no sólo el domingo, sino también en la semana. Las misas de día de semana (sobre todo las de mediodía) son un concentrado de vieja cuica (y una oportunidad invaluable para ser “vista” por otras viejas cuicas).

La vieja cuica es bien viajada. Tierra Santa es un clásico destino de vieja cuica, y también Europa, pero la Europa menos trillada (van a Turquía, al Báltico, cosas así). Viaja harto con su marido (al que le dice “el gordo” o bien su nombre completo cuando es compuesto, como Carlos Alberto, Juan Enrique, José Pedro), pero también hace viajes con sus amigas o hijas mujeres, típicamente a Miami donde van de shopping (pero no como el rasquerío, ellas conocen los mejores hoteles y lugares para comprar).

El momento de máxima realización de una vieja cuica es el día del matrimonio de uno de sus hijos, donde puede demostrarle a todos sus conocidos su buen gusto, su buena situación económica y sobre todo, sus buenos contactos. Es como reunir a todo su mundo en un solo lugar, donde para mejor, ella es la protagonista. Nada más extasiante para la vieja cuica que pasearse por todas las mesas, y poder contarle a todo el mundo quién es el banquetero (ojalá Margozzini y Bagnara, o Russo, o la Amelita Correa), quién le hizo el vestido a la hija (la Cata Musalem por ejemplo), y sobre todo, poder ir comentando de mesa en mesa sobre la gente de las otras mesas (“qué horrible el vestido de la Pity!” o “qué regia se ve la Coty, seguro se operó”). El día siguiente es seguramente el mejor día de la vida de una vieja cuica, cuando el teléfono no para de sonar y recibir mensajes agradeciendo el matrimonio y de lo bueno e increíble que salió todo…y de lo regia que se veía ella (la vieja cuica, se entiende). Es muy probable que la vieja cuica le diga a su “gordo”, “el matrimonio fue todo un éxito, todos me han comentado que hace tiempo no iban a un matrimonio tan bueno”.  Y tendrá tema para un buen tiempo…hasta que venga el matrimonio de otro hijo/a de vieja cuica y ahí será implacable y criticará todo lo que pueda.


Después del matrimonio del hijo o hija, vienen los nietos (a veces vienen antes del matrimonio, lo que ya comenté más arriba). Cuando la vieja cuica es abuela, se le genera un conflicto interno. Por un lado nuevamente puede ser la protagonista entre sus amigas, pero por otro, significa pasar a una categoría de “vieja” que no está dispuesta a aceptar. Ella todavía se siente joven (y se ve), todavía se siente 100% responsable de sus hijos (aunque tengan más de 30), y con mucho esfuerzo ha tenido que aceptar nueras y yernos, entonces ¡cómo es esto de ser abuela! La “vieja cuica abuela” será tema de otro post, porque da para mucho más (se acepta todo tipo de sugerencias, especialmente de nueras vengativas je je).

PD: El uso de la palabra "embarazo" y derivados se hizo sólo con un fin literario, porque en el cuiquerío se dice más bien "esperando guagua" y derivados. La palabra embarazo se usa en casos muy particulares y cuidadosos.



Clases de cerámica donde podrían ir las viejas cuicas