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lunes, 2 de junio de 2014

Mamás Cuicas (parte III): La Cuica Clueless



La cuica clueless (término en inglés para “despistada”) es la que, en lo que a asuntos colegiales se refiere, está “en la luna”. No importa que sea una ejecutiva exitosa o que no trabaje, para ella el tema del colegio la confunde, y le encanta hacerlo notar: “es que soy tan volá, nunca cacho nada”.

La cuica clueless es la que no sabe en qué letra (de curso) está su hijo, por lo tanto para el día de la madre va sala por sala buscándolo; “ay, siempre me pasan estas cosas”, se justifica - sonrisa en la cara - cuando entra a cada sala, recibiendo miradas de odio tanto de las besis como de las empoderadas. Las besis, porque no entienden cómo alguien puede no estar pendiente de cada cosa que pasa en el colegio, y las empoderadas, porque no entienden cómo si ellas, con todo lo que tienen que hacer, saben perfectamente las cosas más básicas, haya algunas que no logran coordinarse.

La cuica clueless nunca se aprende los nombres de otras mamás (y también lo hace saber); “ay soy tan mala para los nombres, nunca me los logro aprender”, y mucho menos de los amigos de sus hijos o de la miss (así se le dice a la profesora en el 99% de la población cuica). Es muy probable que diga que se le confunden entre los del año pasado o entre los de los otros hijos. Lo más importante de la cuica clueless es que todos tienen que saber que ella es despistada, “volada” (es su palabra favorita), lo cual siempre dice en tono como si fuera una virtud más que un defecto.

La cuica clueless manda a su hijo con buzo el día que avisaron (por todos los medios) que tienen que ir con uniforme completo o la que nunca manda el cuadradito de lana o cualquier campaña social que haya. O tal vez mande arroz al curso que hay que mandar tallarines. O capaz se le olvide firmar la comunicación para que vayan al paseo a Kidzania, y llamen del colegio para preguntarle si autoriza a su hijo (que probablemente está llorando), y ella con toda calma diga que sí, que obviamente (además usa un tono muy amistoso que genera la simpatía del (en principio enojado) coordinador que la llamó), salvando a su hijo al último minuto.

La cuica clueless pareciera que no mira los whatsapp del curso, pero la verdad es que sí los mira, pero no retiene (o no quiere retener). Si alguien manda un whatsapp diciendo “mañana hay misa de curso con los niños a las 8:10”, la cuica clueless va a responder (un par de horas después), “¿a qué hora es la misa?” o capaz pregunte si es en la mañana o en la noche.

La cuica clueless es la pesadilla de las besis (y de las delegadas). No importa cuántas veces le expliquen y le recuerden las cosas, la cuica clueless SIEMPRE va a salir con alguna duda básica o va a entender al revés.

No es que la cuica clueless no se preocupe por sus hijos, es simplemente que es “volada”. A la cuica clueless no se le olvidan los turnos o llevar a sus hijos al doctor. Lo que no logra retener son nombres, cursos, fechas, horas, lugares, direcciones. Por alguna razón siempre anda perdida con esas cosas. Logra llegar finalmente, pero después de haber preguntado repetidas veces. Obviamente no va a saber dónde es el cumpleaños de algún niñito, porque no sabe dónde dejó la invitación. Probablemente ni siquiera sepa de quién es, y cuando llegue al cumpleaños, no va a saber jamás quién es la dueña de casa, porque ella es tan “volada” que nunca se acuerda tampoco de las caras. Y le va a comentar a otras mamás, “es que nunca cacho nada, que atroz”, pero con un tono de preocupación del mismo nivel que si estuviera contando que se murió una hormiga en India.

La cuica clueless como que se impacta de que haya otras mamás que sepan las cosas. Generalmente la cuica clueless se “hace” de una informante/ayudante/salvadora, que es probablemente alguna besi u otra mamá de buena voluntad, a la que siempre va a llamar para preguntarle de quién es algún cumpleaños, dónde queda una casa, cuándo es la comida de curso, o cualquier otra duda. La informante/ayudante salvadora tirita cada vez que ve en su celular el nombre de la clueless, porque ya se imagina que le va a preguntar algo que ya se ha dicho hasta el cansancio. Pero le sigue contestando, porque la cuica clueless – muy clueless será, pero no tiene un pelo de tonta – sabe “sobarle el lomo” (perdón el término vulgar) a su salvadora y cada vez que le pide algún tipo de ayuda, termina la conversación con un “TE AMO, eres seca” (entiéndase este “te amo” en un tono cuico-nada-que-ver-con-los-te-amo-mami-que-se-pueden-escuchar-en-otros-segmentos-de-la-población), o “TE PASASTE, eres mi IDOLA”, con lo que la pobre ayudante queda con su ego un poco más alto y una sensación de estar un paso más cerca del cielo por ayudar a esta pobre ave (aunque esa sensación le dure un segundo, antes que la cuica clueless vuelva a mandar un whatsapp preguntando qué día de la semana van con buzo (aunque sea octubre y lleven 8 meses yendo con buzo todas las semanas el mismo día)).

En el fondo la cuica clueless sabe que siempre va a haber alguien que sepa las cosas, por lo tanto no le parece necesario aprénderselas, memorizarlas, ocupar tiempo y espacio en su cabeza para cosas que de todas maneras va a lograr saber. Y si algún día llega tarde a algo o tiene que pasar por un par de salas antes de llegar a la de sus hijos, qué importa si igual lo logró. La cuica clueless en el fondo no se estresa y además confía ciegamente en otras mamás que siempre la van a socorrer.


Y probablemente las cuicas no-clueless deben estar gozando leyendo este post, y mandándoselo a las cuicas clueless, que OBVIAMENTE no van a saber abrir el link y van a llamar a la misma que se lo mandó para que le explique cómo abrirlo, “es que yo soy tan mala para estas cosas tecnológicas”, le va a decir.