
La cuica clueless (término en
inglés para “despistada”) es la que, en lo que a asuntos colegiales se refiere, está “en la luna”.
No importa que sea una ejecutiva exitosa o que no trabaje, para ella el tema
del colegio la confunde, y le encanta hacerlo notar: “es que soy tan volá, nunca cacho nada”.
La cuica clueless es la que no
sabe en qué letra (de curso) está su hijo, por lo tanto para el día de la madre
va sala por sala buscándolo; “ay, siempre me pasan estas cosas”, se justifica - sonrisa en la cara - cuando entra a cada sala, recibiendo miradas de odio tanto de las besis como de
las empoderadas. Las besis, porque no entienden cómo alguien puede no estar
pendiente de cada cosa que pasa en el colegio, y las empoderadas, porque no
entienden cómo si ellas, con todo lo que tienen que hacer, saben perfectamente
las cosas más básicas, haya algunas que no logran coordinarse.
La cuica clueless nunca se
aprende los nombres de otras mamás (y también lo hace saber); “ay soy tan mala
para los nombres, nunca me los logro aprender”, y mucho menos de los amigos de sus hijos o
de la miss (así se le dice a la profesora en el 99% de la población cuica). Es
muy probable que diga que se le confunden entre los del año pasado o entre los
de los otros hijos. Lo más importante de la cuica clueless es que todos tienen
que saber que ella es despistada, “volada” (es su palabra favorita), lo cual
siempre dice en tono como si fuera una virtud más que un defecto.
La cuica clueless manda
a su hijo con buzo el día que avisaron (por todos los medios) que tienen que ir
con uniforme completo o la que nunca manda el cuadradito de lana o cualquier
campaña social que haya. O tal vez mande arroz al curso que hay que mandar
tallarines. O capaz se le olvide firmar la comunicación para que vayan al paseo
a Kidzania, y llamen del colegio para preguntarle si autoriza a su hijo (que
probablemente está llorando), y ella con toda calma diga que sí, que obviamente
(además usa un tono muy amistoso que genera la simpatía del (en principio
enojado) coordinador que la llamó), salvando a su hijo al último minuto.
La cuica clueless pareciera que
no mira los whatsapp del curso, pero la verdad es que sí los mira, pero no
retiene (o no quiere retener). Si alguien manda un whatsapp diciendo “mañana
hay misa de curso con los niños a las 8:10”, la cuica clueless va a responder
(un par de horas después), “¿a qué hora es la misa?” o capaz pregunte si es en
la mañana o en la noche.
La cuica clueless es la pesadilla
de las besis (y de las delegadas). No importa cuántas veces le expliquen y le
recuerden las cosas, la cuica clueless SIEMPRE va a salir con alguna duda básica
o va a entender al revés.
No es que la cuica clueless no se
preocupe por sus hijos, es simplemente que es “volada”. A la cuica clueless no
se le olvidan los turnos o llevar a sus hijos al doctor. Lo que no logra retener
son nombres, cursos, fechas, horas, lugares, direcciones. Por alguna razón
siempre anda perdida con esas cosas. Logra llegar finalmente, pero después de
haber preguntado repetidas veces. Obviamente no va a saber dónde es el
cumpleaños de algún niñito, porque no sabe dónde dejó la invitación. Probablemente ni siquiera sepa de quién es, y cuando llegue al
cumpleaños, no va a saber jamás quién es la dueña de casa, porque ella es tan
“volada” que nunca se acuerda tampoco de las caras. Y le va a comentar a otras
mamás, “es que nunca cacho nada, que atroz”, pero con un tono de preocupación
del mismo nivel que si estuviera contando que se murió una hormiga en India.
La cuica clueless como que se
impacta de que haya otras mamás que sepan las cosas. Generalmente la cuica
clueless se “hace” de una informante/ayudante/salvadora, que es probablemente alguna
besi u otra mamá de buena voluntad, a la que siempre va a llamar para preguntarle
de quién es algún cumpleaños, dónde queda una casa, cuándo es la comida de
curso, o cualquier otra duda. La informante/ayudante salvadora tirita cada vez
que ve en su celular el nombre de la clueless, porque ya se imagina que le va a
preguntar algo que ya se ha dicho hasta el cansancio. Pero le sigue contestando, porque la cuica clueless – muy clueless será, pero no tiene un pelo de tonta – sabe
“sobarle el lomo” (perdón el término vulgar) a su salvadora y cada vez que le
pide algún tipo de ayuda, termina la conversación con un “TE AMO, eres seca”
(entiéndase este “te amo” en un tono
cuico-nada-que-ver-con-los-te-amo-mami-que-se-pueden-escuchar-en-otros-segmentos-de-la-población),
o “TE PASASTE, eres mi IDOLA”, con lo que la pobre ayudante queda con su ego un
poco más alto y una sensación de estar un paso más cerca del cielo por ayudar a
esta pobre ave (aunque esa sensación le dure un segundo, antes que la cuica
clueless vuelva a mandar un whatsapp preguntando qué día de la semana van con
buzo (aunque sea octubre y lleven 8 meses yendo con buzo todas las semanas el
mismo día)).
En el fondo la cuica clueless
sabe que siempre va a haber alguien que sepa las cosas, por lo tanto no le
parece necesario aprénderselas, memorizarlas, ocupar tiempo y espacio en su
cabeza para cosas que de todas maneras va a lograr saber. Y si algún día llega
tarde a algo o tiene que pasar por un par de salas antes de llegar a la de sus
hijos, qué importa si igual lo logró. La cuica clueless en el fondo no se
estresa y además confía ciegamente en otras mamás que siempre la van a
socorrer.
Y probablemente las cuicas
no-clueless deben estar gozando leyendo este post, y mandándoselo a las cuicas
clueless, que OBVIAMENTE no van a saber abrir el link y van a llamar a la misma
que se lo mandó para que le explique cómo abrirlo, “es que yo soy tan mala para
estas cosas tecnológicas”, le va a decir.