Cuicoterapia

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jueves, 10 de julio de 2014

El pariente pobre


La mayoría de los cuicos (salvo el cuico supremo) tienen algún “pariente pobre”. La mayoría de las veces son literalmente más pobres, pero también hay casos que algún antepasado “desubicado” tuvo la mala idea de “casarse mal”, lo que los hace un poco “mezclados”.

Al cuico le da un poco de vergüenza tener estos parientes pobres. No tanto por los parientes pobres en sí mismos, sino porque le da terror que otros cuicos se den cuenta que no toda su familia es cuica, y eso pueda poner en duda la pureza de su cuiquez. Entonces el cuico con pariente pobre se deshace en explicaciones para justificar la existencia de estos parientes pobres. “Es que la pobre se casó mal, mi papá le dijo una y otra vez que no se casara y ahí está la pobre”. “Es que siempre fue bien especial él, mis papás sufrían con él, sabían que no iba a terminar bien”. “Es que se quedó viuda la pobre y siempre ha estado al tres y al cuatro”. “Es que la señora es una chusca que lo maleó”. Y así, son infinitas las explicaciones. Y el cuico que lo escucha (que probablemente también tiene un pariente pobre), se alivia de no ser el único, y le dice “bueno, a todos nos pasa lo mismo”. Pero siempre para el cuico es una espinita tener ese pariente pobre, sobre todo si el pariente pobre es un poco “excéntrico”, se viste mal, o habla “no cuico”.

El pariente pobre, como es cuico de alma, aunque esté en la ruina, va a tratar de seguir viviendo en comunas “cuicas”: Providencia, Las Condes, y como mucho Ñuñoa, aunque tengan que vivir en un departamento de 2 x 2 mts que se cae a pedazos. Aunque tenga muebles bien a mal traer (heredados de sus parientes cuicos). Aunque haya siempre desorden porque no pueden tener nana (o máximo una que va una vez a la semana y a la que normalmente le pagan atrasado). Aunque tengan que endeudarse para pagar los gastos comunes. Cualquier cosa con tal de no ir a parar a “comunas rascas”.

De alguna manera también, logran encontrar colegios para parientes pobres, como el IPE (Instituto Presidente Errázuriz, convenientemente ubicado al frente del Verbo y Villa María) o el Inmaculada Concepción (en Vitacura), y más moderno, el San Francisco del Alba (en Las Condes). Si la situación económica es aún más extrema, se ven obligados a ir a colegios públicos, obviamente a los emblemáticos, nada de liceo de barrio.

El problema de los parientes pobres es que conviven mucho más de cerca de los no cuicos, y los hijos se empiezan a juntar con no cuicos, y (¡horror!) empiezan a adoptar actitudes francamente no cuicas que se tratan de corregir incansablemente. Así es como el pariente pobre “hijo” empieza a tener problemas de identidad: no entiende por qué no puede decir “lorea”, si todos sus amigos del barrio dicen así, o porqué lo corrigen cuando dice “”el” Claudio”.
A medida que va creciendo, el pariente pobre “hijo”, entiende que no es de aquí ni de allá: es demasiado pobre para ser cuico, y por eso sus primos (y los amigos de sus primos) y tíos lo miran en menos y se compadecen de él, pero es demasiado cuico para pasar piola entre sus compañeros de colegio o de barrio. Típicamente es más alto, o más “clarito”. Típicamente también es mucho más culto que sus pares, y normalmente es el primero del curso, porque tiene un “background” cuico que le enseña el gusto por la lectura, que le enseña las capitales o la historia del mundo. Además, como el pariente cuico se preocupa de “cuidar” a su pariente pobre, le “hereda” kilos y kilos de ropa de marca, en excelente estado, asique el pariente pobre siempre está bien vestido. Le hace buenos regalos para los cumpleaños y Navidades (diría Pascua, pero parece que ya no se usa), porque “los pobres no tienen nada, hay que ayudarlos”. Los invita a veranear, ya sea con ellos o les presta la casa cuando ellos no van. Así, el pariente pobre veranea en Zapallar, en Santo Domingo, en Ranco, en los lugares más top. Entonces el pariente pobre debe pasar su vida alternando entre 2 mundos: el mundo “pobre” (que nunca es tan pobre tampoco) y el mundo “cuico”.

Cuando entra a la universidad (con beca o ayuda de algún pariente cuico), es probable que se haga amigo de cuicos, y seguramente va a ser de los que siempre anda bolseando cigarros, o al que lo llevan de vuelta. Es de alguna manera el subsidiado de los amigos. Algunos parientes pobres más “traumados”, deciden estudiar una carrera que les reporte “muchas lucas”, asique no es raro encontrar parientes pobres estudiando Comercial (en universidades privadas muchas veces, porque no les dio el puntaje para las tradicionales), para después transformarse en un “cuico consolidado” (de los más buenos para hablar de “lucas” y “forrarse”).


Cuando se casa, el pariente pobre generalmente se termina casando con alguien cuico. Es como que le “tira la sangre”. El problema es que el pariente pobre tiene que justificar durante mucho tiempo su periodo de pariente pobre (sumado al hecho que es muy probable que alguien de su familia de origen siga siendo pariente pobre o peor, haya salido definitivamente del mundo cuico). Su cuica familia política también tiene que deshacerse en explicaciones para justificar la presencia de personas de “dudosa procedencia” en el matrimonio entre un/a cuica y un/a pariente pobre. Es muy complicado para un pariente pobre entrar de vuelta en el mundo cuico, porque siempre lo miran un poco raro. Siempre. Haga lo que haga. No lo miran tan raro como un no cuico. O tal vez sí. Y el pariente pobre siempre sufre. Siempre. Y nunca logra hallarse del todo. Y piensa si no habría sido mejor quedarse en su mundo de pariente pobre. Y un día decide juntarse con sus amigos de su colegio de pariente pobre. Y se da cuenta que no tiene nada que ver con ellos tampoco. Y ahí queda. Para siempre en el limbo. O hasta que encuentre otros parientes-pobres-casados-con-cuicos-y-vueltos-al-mundo-cuico y ahí se da cuenta que no está solo en el mundo. Y al fin se relaja. Y decide ser como es no más. Y reírse de su pasado de pobre. Y reírse de las caras de estupor del resto de los cuicos cuando dice “cuando yo estaba en el liceo tenía una amiga Nayadeth”. Y se da cuenta que no es tan malo haber sido pariente pobre, porque él sí tiene calle. Sí conoce los 2 mundos. Y sí puede reírse de todos y de todo. No como el resto. Y por primera vez en su vida, se siente superior.